Tu ‘segundo cerebro’ se ocupa de todas tus emociones y no está donde te imaginas

No, el segundo cerebro no es ese en el que estás pensando, te lo aseguro. Según algunos investigadores está ubicado en otro lugar de tu cuerpo: tu barriga. Increíble, ¿verdad? Quizás puedas verlo de otra forma si recuerdas ese ‘algo’ que sientes en tu abdomen cuando estás demasiado preocupado, se encuentra cerca de ti la persona que te gusta o estás delante del peor examen de tu vida. Aunque jamás te lo habías planteado, tu intestino influye en parte de tus emociones y deberías tenerlo muy en cuenta a la hora de dejarte llevar por tus impulsos.


Un poco de historia

Hasta ahora nadie había dado demasiada importancia a la parte de nuestro cuerpo encargada de los desechos y la basura pero la medicina oriental lleva haciéndolo años considerando el área del vientre como el centro vital del organismo. Incluso, ya en el Papiro Smith, documento médico egipcio, podía leerse que en el estómago se localizaban los pensamientos y sentimientos del individuo.

Por otro lado, el profesor de la Universidad de Columbia y autor del libro The Second Brain, Michael Gershon, concluyó tras más de 30 años investigando que en nuestro intestino hay unas 100 millones de neuronas que se conectan con nuestro cerebro principal, siendo la razón por la que algunos autores lo han bautizado como 'segundo cerebro'.

De manera que nuestro cerebro y nuestro intestino se están hablando continuamente. Hay una carretera de ida y vuelta de actividad constante entre nuestro cerebro y nuestras tripas que influye en cómo nos sentimos. Tanto de arriba abajo como de abajo arriba. De hecho esto es algo que experimentamos a diario aunque no nos demos cuenta.

Por ejemplo, seguro que recuerdas esas ‘mariposas en el estómago’ cuando te enamoraste o cuando pasa delante de ti esa persona que te vuelve loco/a o quizás, esos nervios que se apoderaron de ti ante aquel examen importante y que acabaron por provocarte aquel dolor infernal de estómago. A partir de ahora que no se te olvide que el intestino es el chivato de nuestra mente y le cuenta cosas que no podría saber de otra manera.


Ese ‘sentir con las tripas’

El segundo cerebro no solo está compuesto por millones de neuronas sino que, además, fabrica en torno al 90% de la serotonina de nuestro cuerpo la conocida hormona de la felicidad y el bienestar. De ahí que a veces para calmar nuestras penas nos apetezca darnos un homenaje de chocolate y helado o nos encante saborear nuestro plato favorito cuando estamos alegres. Si comemos bien y tenemos unos hábitos saludables a la hora de alimentarnos nuestro estómago nos lo agradecerá con una agradable sensación de bienestar, junto a dosis de energía y vitalidad.

Por el contrario, si tardamos en comer o nuestros hábitos alimentarios son un caos, este segundo cerebro hará que nos sintamos con poca energía y apáticos. Incluso, puede provocarnos junto al cerebro principal mal humor o que nos sintamos más agresivos cuando nuestro estómago esté vacío. Algo que, al parecer, ya intuía el famoso escritor Víctor Hugo cuando decía "en el hombre hay una serpiente: el intestino que tienta, traiciona y castiga".

Esto confirma que si cuidamos nuestro estómago, nuestro estado de ánimo mejorará de algún modo. No en vano, la psiquiatría tendrá que ampliar su alcance para tratar el segundo cerebro además del que está sobre los hombros. Ya que como afirmaba Michael Gershon en su libro, el bienestar emocional diario puede depender de los mensajes que este segundo cerebro intestinal envía al principal.

Así, aunque nuestro segundo cerebro no piense, sí que siente por lo que no deberíamos dejar pasar las advertencias que de vez en cuando nos envía. Detrás de esa sensación de hinchazón, ardor o incluso de estreñimiento o diarrea puede haber más de una emoción escondida esperando a ser desencriptada. Por lo que a partir de ahora: ¡a escuchar más a nuestras tripas!