De refugiada a supermodelo: la inspiradora historia de Alek Wek

Alek Wek es la modelo, activista y refugiada, de 40 años que pasó de huir de una guerra civil a convertirse en la primera modelo negra del mundo. Rompió en los noventa con los cánones de belleza para acabar convirtiéndose en un icono mundial de la industria de la moda. Y hoy, celebra y reivindica el día de la mujer de la mano de la campaña que Desigual ha hecho especialmente para la fecha: 'Be Yourself'. La manera de recordar a todas las mujeres del mundo que deben quererse a sí mismas tal y como son, igual que hizo Alek, porque todas son capaces de convertir sus flaquezas en sus mayores virtudes.

Como se convirtió en modelo

Era 1995 cuando un cazatalentos de modelos se fijó en Alek en un mercado del barrio londinense de Crystal Palce. Ella era una refugiada que estaba muy lejos de concebir que el mundo de la moda pudiese interesarse en ella. Pero cuando hizo su primera sesión con el lustre fotógrafo de moda, Steven Meisel, lo entendió todo. Le pidió que se relajara y que no pretendiera entrar en los estándares de belleza, y eso significaba que podía ser ella misma, que con su imagen podría enviar un mensaje empoderador a todas las mujeres del mundo: no existe la perfección, lo importante es ser una misma.

Y así lo hizo de la mano de la agencia Ford Models, apareciendo en 1996 en el videoclip Goldeneye de Tina Turner, al ser nombrada Model of the Year en 1997 por MTV y ser la primera modelo africana en aparecer en la portada de la revista Elle. Ese fue el comienzo de una carrera imparable que la convirtió en el rostro de un prototipo de mujer jamás representado hasta el momento. Algo que probaba que lo que le había dicho su madre tiempo atrás era cierto. "Nunca vi mi tipo de belleza en las revistas pero mi madre siempre nos decía que éramos increíbles. Mi madre siempre nos recordaba que teníamos que ser fuertes, respetarnos a nosotros mismos, respetar al resto y que de ahí viene la belleza, de ahí viene la fuerza", cuenta ahora en una entrevista en exclusiva con Desigual.

Una activista incansable

Alek conoce de primera mano qué significa verse obligada a huir de casa. Abandonó Sudán del Sur a los 14 años para escapar en 1991 de la guerra civil que estaba arrasando su país. Pero, afortunadamente, no todo estaba perdido para ella. Consiguió entrar como refugiada en Reino Unido, la tierra que le brindó la oportunidad de reescribir su historia. Sin embargo, el éxito le hizo olvidar de donde viene ni las penurias por las que ha pasado.

Desde hace años, ha estado promoviendo de forma incansable los derechos de los refugiados y nunca ha dejado de luchar para hacer de su tierra un lugar un poco mejor. Lo ha hecho a base de apoyar importantes proyectos de ACNUR en educación, agricultura y salud, algunas de las causas por las cuales fue designada en 2013 Embajadora de Buena Voluntad en ACNUR. Aunque lo más importante no es una condecoración de este tipo, sino que ha tendido la mano a personas que buscan una vida mejor, especialmente a mujeres en las que ve reflejada su historia.

"Sobre todo mi trabajo humanitario y como modelo está enfocado a los derechos de la mujer, al alcance del agua en lugares con dificultades y a la educación. Porque siempre digo que, cuando educas a una niña, educas a una familia, a una comunidad y a la sociedad en general", explica a en la entrevista para poner sobre la mesa que la revolución feminista es un paso crucial para otorgar a todas las mujeres y al mundo entero una mejor vida.