Qué es el 'outing', una práctica de la que puede que hayas sido víctima

Muchas personas son “sacadas del armario” públicamente sin que se les pregunte

Si eres una persona gay, lesbiana, bi o trans, es posible que hayas vivido una situación de ‘outing’ a pesar de que ahora mismo no sepas a qué se refiere la palabra. Nosotrxs te lo explicaremos a continuación, sí. De hecho, puede incluso que lo hayas propiciado, aunque esto último es más común que lo haga alguna persona cis hetero por desconocimiento o falta de empatía. 

¿Te acuerdas de ese día que un amigo tuyo te presentó a otras personas, y sin venir a cuento ni preguntarte, comentó, “ah por cierto, Juan es gay”? Esta situación, la de revelar la identidad sexual o de género y la orientación sexual de una persona sin su consentimiento, se la conoce como el ‘outing’. Y es más vieja de lo que nos pensamos, de hecho el outing se remonta al siglo XVIII cuando se utilizaba para desprestigiar públicamente a una persona, ya que la homosexualidad era una práctica perseguida y estigmatizada. Un ejemplo son los piques entre Voltaire y Rousseau (que se odiaban entre sí) y que consistían en desvelar las costumbres sexuales del otro.

Esta obsesión social por estar siempre intentando identificar la orientación sexual de la otra persona nace en esa época. Era asimismo un mecanismo de control social con el que mantener a raya las conductas que se consideraban pecaminosas o amorales. Por lo tanto, el ‘outing’ durante muchos años (y aún hoy) ha sido una manera de señalar o intentar hacer escarnio de aquellas personas que no siguen la norma en lo referente a las conductas de género y sexuales. 

Aún así, el mismo colectivo LGTBI supo apropiarse del ‘outing’ y darle la vuelta. En este caso, consistía en hacer pública la orientación sexual de personas famosas y poderosas (sin su consentimiento) para visibilizar el colectivo y también ofrecer referentes. No es una práctica exenta de debate dentro del mismo colectivo, ya que seguía consistiendo en forzar a alguien a salir del armario.

Otra versión más soft del outing era y es la especulación de la orientación sexual no solo de los famosos ya muertos, sino de grandes figuras históricas como Shakespeare. Esta era una manera no solo de crear referentes, sino de visibilizar al colectivo que durante muchos años fue, prácticamente, borrado de la historia, obligando a las personas al secretismo y la clandestinidad.

La última versión del outing es de la primera de la que hablábamos: la que se produce en la vida cotidiana, normalmente en entornos familiares o círculos de amistad. En este caso no es tanto una cuestión de mala fe (que también puede pasar que alguien lo haga con el objetivo de avergonzar a la otra persona) como falta de sensibilidad o empatía. Es muy importante tener en cuenta que no sabemos cómo esa persona puede estar gestionando su realidad. 

Por desgracia, aún hay familias que castigan la homosexualidad. Asimismo, salir del armario a veces es un proceso que conlleva tiempo y el mejor acompañamiento que se puede dar es el de respetar los tempos de esa persona. Aunque la persona sea abiertamente LGTBI, no se tiene porque ir dando el dato cada vez que se la presenta. Primero, porque es molesto, y segundo, porque incluso puede ser una actitud irrespetuosa, sería lo mismo que decir: “Esta es mi amiga María. Ah, por cierto, es hetero.”

Todo esto no debe confundirse con la costumbre de preguntar el pronombre a la persona. De hecho, es un gesto que muchas personas no binarias agradecen, ya que implica empatía.