Así puedes ayudar a tu perro a superar la muerte de un ser querido

Varias especies animales como elefantes y primates, pero especialmente los perros, parecen conscientes de la pérdida y se ven profundamente afectados por ella

En ocasiones los seres humanos somos tan arrogantes que nos atribuimos la exclusividad absoluta de todos los procedimientos emocionales complejos. Como si los animales fuesen poco más que algoritmos rodeados de carne. Como si no pudiesen presentir que están perdiendo a alguien. Como si no pudiesen lamentar que han perdido a alguien. Pero la realidad es muy diferente. Como explica Marc Bekoff, profesor de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Colorado, en un artículo para Psychlogy Today, "no sabemos lo que otros animales saben de la muerte, pero hay muchos ejemplos de duelo".

Los elefantes son los animales no humanos más paradigmáticos en este sentido. Según una investigación de la University of Sussex, los elefantes no solo tienen rituales de despedida para sus compañeros, sino que además presentan respuestas emocionales complejas tras su muerte. ¿Pero qué pasa con los perros que nos acompañan en nuestro día a día? ¿Son conscientes de la muerte? El propio Bekoff cuenta una de esas historias que parecen sugerir que sí. En sus propias palabras, "claramente no somos los únicos animales que poseen las capacidades cognitivas y emocionales para lamentar la pérdida".

La historia, vivida por uno de los estudiantes de Bekoff, incluye dos perros: Óscar y Sadie. Ambos dormían a  la vez y juntitos en unas almohadas en la planta baja de su casa. Un día, Óscar se levantó e intentó subir las escaleras para llegar hasta sus dueños, cosa que no hacía nunca. No lo consiguió y murió. A su lado, Sadie parecía entender que algo estaba mal, comenzó a llorar y luego, pareciendo "estar sumamente preocupada, subió corriendo las escaleras y fue directa a donde estaban durmiendo los dueños". Nada pudo hacerse para salvar a Óscar. "Sadie estaba triste y confundida. No podía dejar el cuerpo de Óscar".

Como decíamos antes, muchos de quienes han tenido varias mascotas conviviendo juntas han vivido alguna situación similar. Hay dos caminos. Subestimar la inteligencia de los perros y optar por que Sadie sabía que algo estaba raro, pero sin compresión real de lo que significa la muerte, o entender que es probable que fuese capaz de comprenderlo, preverlo y lamentarlo. En ese sentido, Bekoff asegura que no podemos saber con "certeza qué estaba pasando en su cabeza y corazón", pero anima a no despreciar "una buena cantidad de historias que señalan a ciertas conclusiones" por ser "solamente historias".

De hecho, el experto, fundador junto con la mítica etóloga Jane Goodall de la organización Ethical Treatment of Animals, recomienda prestar atención especial al resto de mascotas de la casa cuando muere una de ellas. No somos los únicos que lamentamos su pérdida ni los únicos que la echan de menos. Scott Morgan, experto en comportamiento animal, aconseja la rutina. "La mejor medicina para el corazón roto de un perro es mantener la vida tan normal como sea posible", explica, además de "darles mucha atención y contacto físico" y "llevarlos a lugares donde encuentren más perros". Ellos también deben pasar su duelo.