Una psicóloga contesta si tus manías son un verdadero TOC

Nuestros lectores nos mandasteis vuestras obsesiones para que las analizáramos con una experta. Aquí está el resultado

Tienes los pantalones y las camisetas ordenadas por colores; el escritorio perfectamente repartido, equilibrado: los bolígrafos a la izquierda, los libros por tamaño y color a la derecha. Todo está perfecto a tus ojos. El resto de la mesa está impoluto, no hay nada fuera de su sitio. Esto puede mostrar varias cosas, entre ellas, que eres una persona ordenada y ya está. Si eres de este perfil de gente quizás te haya pasado que tu entorno, cuando ha visto tu detallado cuidado por el orden casi obsesivo, te ha dicho que tienes un TOC. Otra de las imágenes que te viene a la mente al nombrar este trastorno puede ser la de lavarse las manos sin parar, caminar sin pisar las juntas de las baldosas o tener una serie de pensamientos repetitivos que no te dejan en paz. A lo largo de las últimas semanas, los lectores nos habéis mandado lo que pensáis que son vuestros TOCs. Nosotros hemos llamando a una experta para saber si realmente lo son.

Aunque estos comportamientos pueden ser, bajo el punto de vista de muchas personas, ejemplos de TOC, normalmente no lo son. Carme Sánchez Martin, psicóloga y sexóloga clínica del Instituto de Urología Serrate & Ribal, explica que el TOC, acrónimo de Trastorno Obsesivo Compulsivo, "se caracteriza principalmente por las obsesiones. Es decir pensamientos o imágenes recurrentes que aparecen en la mente y se experimentan como intrusivas, no deseadas y que se consideran absurdas o exageradas. Cuando se quieren ignorar, suprimir o neutralizar aparece una gran ansiedad y también aparecen las compulsiones (comportamientos repetitivos que la persona siente el impulso de realizar en respuesta a la obsesión)".

Un trastorno serio

El TOC es uno de los cinco trastornos psicopatológicos más incapacitantes según la Organización Mundial de la Salud. La mayoría de pacientes con TOC presenta más de un tipo de obsesión y compulsión. Ahora bien, como explica Carme Sánchez, "no hay que confundir preocupaciones excesivas acerca de la vida cotidiana con las características clínicas del TOC. Las personas diagnosticadas de TOC suelen presentar muchas interferencias en sus actividades sociales y laborales. Por lo tanto, es importante diagnosticarlo precozmente y, siempre, por profesionales de la salud mental".

Eso sí, ella especifica que a través de una única frase no es posible crear un diagnóstico y que cualquier persona que sienta que los comportamientos que ha compartido no le generan bienestar y, en cambio, les causa ansiedad o imposibilidad de llevar a cabo una rutina normal, deben consultar este estado con un médico o un profesional de la salud mental para que pueda verdaderamente determinar si se trata de un trastorno o no.

Como en todos los trastornos mentales, las causas son biopsicosociales. Esto quiere decir que existe un componente genético que predispone a que aparezca, pero también influyen otros factores como "tipos de carácter con tendencia a la preocupación excesiva, hiperexigencia, perfeccionismo, responsabilidad o racionalización", explica la experta. Además, puede estar relacionado con situaciones difíciles de convivencia familiar o ambientes laborales o sociales muy exigentes. En estos casos, suele precipitarse el trastorno si los rasgos de personalidad están predispuestos a ello.

Hablar es bueno

Hay un aspecto positivo dentro de la normalización o del trato coloquial que existe alrededor de los trastornos mentales y es que, el hecho de que se comente, facilita la comprensión y la empatía hacia personas diagnosticadas. "Muchas veces la línea no está tan clara", comenta Carme Sánchez, "porque, por ejemplo, todas las personas tenemos pensamientos desagradables, perturbadores y no deseados, pero sólo los pacientes obsesivos dotan a estos pensamientos de un significado exagerado y los observan como horribles, peligrosos, inmorales o asquerosos. El resto los caracterizamos como un sinsentido y no les damos importancia". 

Carme Sánchez, psicóloga clínica

A la hora de hablar de los TOCS hay que saber diferenciar cuáles lo son y cuáles no. La experta explica que una vez tuvo un paciente que se sentía 'obligado' a contar todas las cosas que veía. Esto lo había hecho quedarse mucho rato en un lugar contando, por ejemplo, las baldosas. Este tipo de acciones le habían 'prohibido' llevar a cabo una vida normal. Cuando se trata de un TOC, lo que determina que lo sea o no, es precisamente esto: te hace casi imposible tener una vida normal. El trastorno trastoca todos y cada uno de los comportamientos habituales de la persona hasta el punto de obstaculizar su día a día.

¿Es un trastorno real?

Lxs seguidorxs del perfil de Instagram de Código Nuevo enviaron lo que ellxs consideraban que podía ser un TOC. Aquí hemos reunido los que más se han repetido junto a los más extraños para que la experta los comentara. 

1. "Tengo una obsesión con no vivir suficiente la vida, con perderme cosas por miedos".

Esto es más una preocupación excesiva de la vida cotidiana lo cual es más un síntoma de una ansiedad generalizada. En esta frase tampoco se relata ningún comportamiento o ritual cognitivo. Quizás la persona que se siente así tendría que explorar más esos miedos que comenta para vivir más el presente, lo cual es mucho más necesario que estar adelantándose a hechos que no han ocurrido aún.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Decir "no te preocupes", preocupa más.

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2. "No puedo comenzar a hacer algo si la hora no acaba en múltiplo de diez o cinco".

Es muy necesario en esta acción identificar qué asocia la persona al hecho de tener que comenzar algo a esas horas en concreto. Puede ser miedo a que no salga bien o miedo a equivocarse. En este caso creo que la persona debe aceptar que es un pensamiento absurdo porque se trata de un pensamiento intruso que responde a la frase "si no comienzo a esa hora, todo irá mal". Esto es una creencia errónea y disfuncional. Los pensamientos no son tan poderosos.

3. "Pienso cosas como 'si no llego allí antes de X tiempo o de que termine la canción tendré mala suerte'".

La experta explica que son pensamientos absurdos de responsabilidad exagerada y que están muy relacionados con las supersticiones. Las personas no tienen tanto poder respecto a lo que sucederá en el futuro y, es más: ojalá todo se arreglara corriendo un poco más o menos.

4. "Las alarmas tienen que ser siempre en números raros como 7:32 / 8:27".

Aquí es muy necesario que la persona reflexione si esto le provoca mucha distorsión en su vida cotidiana o si tiene algunos otros pensamientos y rituales compulsivos. Si no es así, se trata simplemente de una superstición o rareza sin más, como la de llevar el reloj 5 minutos adelantado.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Así como tienes tus auriculares, tienes tu vida. ⁠ ⁠ Foto: @cecile_hoodie

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5. "Siempre tengo que masturbarme antes de un examen".

Esta persona seguramente ha asociado la relajación de después del orgasmo con un estado de tranquilidad óptimo para enfrentarse a un examen. Mi consejo es que debe explorar otras maneras como la respiración diafragmática que tiene unos efectos similares si se practica correctamente y además puede hacerlo cinco minutos antes en la misma clase.

6. "Si cojo o toco un boli rojo dentro del estuche pienso que me dará mala suerte en el examen y me hundo".

Aquí es importante aceptar que se trata de un pensamiento absurdo. El futuro de cómo irá el examen dependerá de lo que haya estudiado o de la dificultad del examen y no de haber cogido o tocado el boli rojo. Ni el pensamiento ni el bolígrafo de color rojo tienen tanto poder.

7. "Me golpeo la cabeza cuando tengo malos pensamientos".

No es necesario que la persona se golpee. Debe aceptar que todas las personas tenemos pensamientos absurdos e intrusivos. Es normal tenerlos y cuanto más intente hacer para desterrarlos, peor será. Mi consejo es que los acepte y que realice alguna estrategia de distracción para ayudarse.

8. "Cuando me pasa algo malo creo que va a pasar algo bueno a continuación".

En este caso se ha positivizado esa responsabilidad exagerada que se le reconoce al pensamiento para que ocurran cosas buenas o malas. Pero, como he dicho en anteriores situaciones, hay que aceptar que nuestro pensamiento no es tan poderoso.

9. "Siempre averiguo por anticipado los finales de una serie o peli, me estresa no saber qué va a pasar". 

Este sesgo cognitivo de intolerancia a la incertidumbre le está jugando una mala pasada a esta persona. Debe intentar trabajarlo en otros aspectos de su vida, porque seguramente también le ocurre. Hay que aceptar que no puedes tenerlo todo siempre bajo tu control. Mi consejo es que se proponga posponer tanto como pueda averiguar el final. Puede empezar con series cortas y aceptar que no pasa nada porque le provoque cierta ansiedad. Seguramente con la práctica sea capaz de asumir esa ansiedad durante tres episodios y, poco a poco, podrá acabar de ver las series sin tener que averiguar nada a priori.

10. "Antes de irme a dormir tengo que crujirme todas las articulaciones, que si no, no puedo dormir".

En este caso hay que reflexionar si se asocia esa conducta a alguna situación o sensación de relajación. Mi consejo es que intente que esta acción tarde tanto como pueda reflexionando sobre el hecho para que pueda comprobar que es un pensamiento absurdo lo que le lleva a realizar la conducta.

Aunque ninguna de las manías comentadas no son TOCs reales, la experta aconseja que hay que prestar atención a las sensaciones concretas que estos hechos nos generan para poder acudir a un profesional o simplemente tomar consciencia de que no es algo tan grave.