Cómo protegerte de una persona que hacer sentir culpable para manipularte

El sentimiento de culpa es una técnica clásica de las personas manipuladoras y su éxito se basa en el miedo de la otra persona por perder el vínculo especial con el manipulador

Hacerte sentir culpable es la técnica favorita de cualquier manipulador emocional, lo haga consciente o inconscientemente. Es tan poderosa que en la mayoría de los casos consigue su objetivo de una manera rápida y eficaz, es decir, modifica tu conducta de manera permanente. Y lo más cruel de todo es que funciona tan bien porque se basa en las emociones que sientes por la persona que manipula, por eso suele usarse en contextos como el núcleo familiar, las amistades más cercanas o la pareja. 

Desde el clásico “cómetelo todo que me he estado una hora cocinando” de tu madre/padre cuando eras pequeño, al inocente “me haría ilusión que vinieras” de un amigx que te invita a una fiesta que te da mucha pereza, al tóxico “con todo lo que he hecho por ti y me lo pagas así” de tu ex. La culpa inducida es un sentimiento difícil de superar porque instala en nuestro cerebro la idea de que somos nosotros los que hemos fallado a un ser querido y eso nos machaca sin darnos cuenta. 

Sin embargo, con lo que no cuentan la mayoría de los manipuladores que utilizan la culpa para lograr sus objetivos es que en la mayoría de los casos la persona manipulada llega a desarrollar un resentimiento hacia el inductor de ese sentimiento. De hecho, según un artículo de Psychology Today en los estudios sobre este tipo de manipulación solamente el 2% de sus inductores fue capaz de entender que sus manipulaciones podían generar ese sentimiento hacia ellos. 

Esto explica por qué muchas veces las personas manipuladoras no entienden por qué discuten con gente de su entorno o su pareja les abandona. Ya que estas personas no se van a dar por aludidas, quizás un buen consejo sea aprender a lidiar con sus intentos manipulación y establecer límites a quienes intenten hacernos sentir culpables sin motivos. 

A continuación, el autor del artículo, psicólogo y coach, Guy Winch, explica varias técnicas para garantizar que la persona manipuladora entiende que no puede hacerte sentir culpable por mucho que lo intente con toda su sutilidad. 

1. Aclara a la otra persona que entiendes lo importante que es para ellos lo que pretenden que hagas.

2. Una vez quede claro, explica que hacerlo contra tu voluntad te produce un fuerte resentimiento y deben saberlo tanto si acabas haciéndolo como si no.

3. Insístele en que acumular resentimiento os alejará más y que ninguna de las partes desea eso.

4. Pídele que sea claro con su petición y no le de la vuelta para que parezca que eres tú quien no desea hacerla. Quizá si lo pidiera directamente no tendrías problema, lo que te molesta es que te intente manipular para que no parezca que lo pide.

5. Exige que respete tu negativa a hacerlo y que tenga una respuesta positiva en ese caso. No hacer un favor no es fallar a nadie.

6. Recuerda que establecer límites es un proceso y los intentos de volver a manipularte volverán, lo importante es poder recordar el límite que estás trazando y que deberá respetar si pretende mantener la relación contigo.

7. Exprésate con firmeza pero sin agresividad, esto motivará a la otra persona a desistir de sus intentos y evitará entrar en discusiones que podrían abrir la puerta a otras técnicas de manipulación todavía peores. 

Es evidente que lidiar con alguien que te ha hecho sentir culpable no es un proceso nada fácil y que estos pasos son solamente una manera de abordar el problema. No es esperar cambios drásticos en la otra persona, mejor tómatelo como una manera de empedrare y ser capaz de establecer tú mismx el límite de lo que estás dispuesto/a a hacer o no por la otra persona. Y si todo esto falla la opción más sensata es alejarte para evitar que las manipulaciones acaben por afectarte. No siempre se puede cambiar tu relación con alguien, pero siempre se puede elegir. 

CN