Por qué somos una sociedad cada vez más deprimida

Algunos detonantes de la depresión están más presentes que nunca

La depresión siempre ha sido parte de la condición humana. Sin embargo, señala el catedrático de psicología clínica Fernando Lino Vázquez, de la Universidad de Santiago de Compostela, en una publicación para The Conversationen la actualidad la padecen un 18% más de personas que hace una década. Pese a la concienciación acerca de esta afección mental, y la desestigmatización sobre las terapias psicológicas, la depresión continúa avanzando como si no hubiera resistencia alguna. Y, según este mismo especialista, las razones de este fenómeno pueden encontrarse en las circunstancias que rodean a los diferentes desencadenantes.

La parte social

Comenzando por los factores sociodemográficos. La comunidad científica sabe desde hace mucho tiempo que hay condiciones que aumentan las probabilidades de padecer depresión. Como ser mujer, ser una persona caucásica, ser una persona soltera o divorciada, tener un nivel educativo bajo, encontrarse en situación de paro, tener bajos ingresos o ser residente de áreas urbanas. Y claramente las circunstancias no son muy favorables. Al fin y al cabo, cada vez hay más personas viviendo en las ciudades, más personas sufriendo el desempleo o más personas solteras. No generan depresión automáticamente, pero suman a la ecuación.

Lo genético

Luego están los factores genéticos. Aunque lxs investigadorxs aún no conocen con suma precisión cuáles son esos genes implicados en la aparición de la depresión, hay evidencia de que "los familiares de primer grado de paciente con depresión muestran un riesgo aproximadamente tres veces mayor de desarrollar este trastorno". Y mientras que hace 75.000 años probablemente una persona deprimida no habría conseguido reproducirse y transmitir todos esos genes, hoy sí. En cualquier caso, es una bendición porque implica que las personas con depresión pueden llevar vidas "normales". Es un logro como sociedad y civilización.

Maldita soledad

Por otro lado, están los factores personales. Tanto la tendencia a practicar actividades solitarias en lugar de colectivas como el exceso de autocrítica y la rumiación incrementan las probabilidades de que aparezca la depresión. Y son circunstancias cada vez más habituales en nuestra sociedad. Cada vez pasamos más y más tiempo viendo Netflix o Twitch a solas, cada vez nos exigimos más en pos de la felicidad y cada vez damos más vueltas a los problemas en busca de una solución. Precisamente por no rodearnos de más personas. No es casualidad que la soledad y la depresión sean tan buenas amigas. Se retroalimentan.

Por último, cabe tener en cuenta la comorbilidad de la depresión, es decir, la frecuencia con la que se ve acompañada por otros trastornos mentales. "En especial, trastornos de ansiedad, trastornos relacionados con sustancias, trastornos alimentarios y problemas de sueño", apunta el catedrático. Ahora piensa en todo ello: ¿cuánto has oído hablar sobre el aumento de la ansiedad, el aumento del consumo de drogas o el aumento del insomnio entre los jóvenes? A menudo. No obstante, y aunque los casos de depresión aumenten, las soluciones siguen estando ahí. Tan pronto como te sientas deprimido, busca ayuda personal y profesional. Lo superarás.