Por qué hay tantas personas que utilizan el sexo como refugio emocional

Se trata de una huida a través del contacto con otro cuerpo y del placer que, por unos instantes, ayuda a algunxs a olvidar

La muerte es aún un tema tabú en nuestra sociedad, y eso hace que no hablemos lo suficiente de ella y aún menos si hay movidas de sexo de por medio. Pero la verdad es que entre las pérdidas y la muerte hay un vínculo muy curioso, que es el de querer tener sexo horas después de saber, por ejemplo, que la abuela se ha marchado. Para muchxs puede ser una locura que no toca para nada en un momento así, que es una absoluta falta de respeto que suscita culpa o vergüenza. Pero para otros, aunque también puedan sentirse súper rarxs ante una situación así, puede ser un completo alivio.

Se trata de un fenómeno que han abordado varios espacios de web de psicología y del qual habló al diario El Mundo la psicóloga Sara Losantos, especializada en duelo y miembro de la Fundación Mario Losantos del Campo, recordando que hay personas que se refugian en el sexo como una vía de escape al dolor, una huída a través del contacto con otro cuerpo y del placer que, por unos instantes, les ayuda a olvidar. Es decir, que para algunxs es como si las relaciones sexuales fuesen el mejor analgésico o consuelo para sobrellevar una verdad que pesa demasiado: no volver a ver a un ser querido.

Aunque, como todxs sabemos, las pérdidas no son solo fallecimientos, también responden a algo que conocemos muy bien y hace mucho daño: las separaciones de pareja, y en este caso también hay movida. Como indica la psicóloga Violeta Mendoza en su blog, cuando se corta el vínculo con alguien, “existe la tendencia de aumentar los encuentros sexuales, ya sea como una forma de olvidar o como un modo de retrasar el enfrentamiento con el dolor que de la pérdida”. Un comportamiento que se suele dar en la primera etapa del proceso de duelo y, que aunque de primeras pueda parecer útil para no echar a alguien tanto de menos, sus efectos pueden ser bastante tóxicos (ojo).

Esta afirmación no se trata para nada de una exageración si tenemos en cuenta que, como añade la psicóloga, estas conductas pueden tener detrás un deseo de venganza hacia el que ha roto la relación o pueden ser una forma de recordarse que hay posibles futuros con otras personas, que aún se es capaz de atraer a otrxs y que todo irá bien. Dos intenciones que, como imaginarás, es mejor no utilizar, ya que, al final, actuar para joder a otro solo te acaba pudriendo por dentro y no se necesitan más y más relaciones para saber que puedes gustar a más gente. Siempre hay personas a las que puedes gustar.

Y por si esto no fuese suficiente, luego están los efectos de esta práctica, también nombrados en el blog de Mendoza. Estos van desde tener relaciones poco satisfactorias hasta no entregarse de verdad con la otra persona, y eso es algo que luego se traduce en sentimientos de culpa o arrepentimiento. Vaya, que no parece que lo de tener sexo para olvidar acabe valiendo la pena a largo plazo, que por mucho que duela, el camino más conveniente es afrontar la pérdida y dejar marchar al otrx para que la vida vuelva a hacer uno de esos regalos que no se olvidan nunca: una conexión real con alguien.