Por Qué Parece Tan Difícil Deshacernos De La Ansiedad

Lo curioso y lo difícil de la ansiedad es que por alguna extraña razón tendemos a querer solucionarla con técnicas que la aumentan todavía más. Por ejemplo, nos preocupa quedarnos dormidos y no llegar a tiempo al trabajo, así que nos pasamos media noche mirando el reloj, y esa falta de sueño hace que al día siguiente nuestra ansiedad sea todavía mayor. También solemos creer que dentro de la nevera se encuentra nuestro remedio mágico contra la ansiedad, así que tiramos del impulso de comer ansiosamente, y cuando hemos terminado nuestro estómago tiene tal festival que parece que nos vaya a dar algo.

"La ansiedad común no se supera con más cosas, sino con menos"

No se trata de hacer más cosas,sino de deshacer toda una serie de hábitos: exceso de comida, de ordenador, de ruido, de pensar... No se trata de aprender algo nuevo, sino sobre todo necesitamos desaprender esos hábitos que nos condenan a estar siempre inquietos, esperando un nuevo acontecimiento: una notificación en el móvil, un plan, un extra de ingresos...

A veces basta pararse un simple minuto a dejar de hacer todas esas miles de cosas que llenan nuestra agenda y nuestra cabeza, y contemplar una playa moviéndose despacio y tranquilamente, aunque sea en la pantalla de nuestro ordenador en forma de GIF animado, si no tenemos la suerte de tenerlo delante...

Pensar sobre la ansiedad que tenemos no hará que salgamos de ella, sino que solo daremos vueltas sobre el problema como un hámster, o incluso lo haremos más grande. Es más práctico salir de esa dinámica y empezar a practicar el arte de disfrutar, de respirar, de sonreír, de observar... Las actividades más sencillas son a menudo las que más marcan la diferencia. Parece un ejercicio difícil para muchos de nosotros que tenemos el hábito de estar siempre haciendo algo, pensando, dándole vueltas a todo. Pero en realidad tenemos esa capacidad desde que nacimos, la de estar bien sin grandes necesidades, como el resto de mamíferos. Con una simple pelota juegan y mueven su cola los perros, y con un simple palo disfrutan los niños. Nosotros también podemos ser felices de forma sencilla, si, como dice Rafael Santandreu, practicamos el arte de no amargarnos la vida.

Aviso: este artículo hace referencia a la ansiedad común, la sensación que tienen muchas personas en el día a día, y que no tiene relación con la enfermedad propiamente dicha, que necesita ayuda de un profesional de la salud.

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