Si siempre te olvidas de las cosas, tu solución se llama método Sherlock

Se llama método loci, su origen se remonta a la Grecia clásica y practicarlo con asiduidad promete pasar de memoria de pez a elefante

Al principio de nuestra relación, mi expareja me decía: “sí, he quedado con María”, o “me voy a casa de David”. Nombres que se presuponía que yo debía conocer porque ya me había comentado pero no me acordaba porque tengo una memoria nefasta. Lo mismo en cientos de primeras citas. Me contaban por Tinder a qué se dedicaban, cuándo era su cumpleaños, cualquier información personal, pero me olvidaba yo luego tenía que volver a preguntárselo.

Pero la excusa de “es que tengo mala memoria” no debería ser válida para darte carta blanca automáticamente. Como asegura la psicóloga Lydia Denworth en el portal Psychology Today, “no es un rasgo de nacimiento sino adquirido”. Vamos, que puedes entrenar tu memoria para mejorarla. La técnica que propone para mejorar tu capacidad memorística es el método de loci (aunque también se lo conoce como Palacio de los recuerdos, según El Confidencial). Una técnica que nace en la Antigua Grecia y que ha salido en millares de series, la más famosa: Sherlock.

La clave es coger un entorno que te resulte familiar y que cerrando los ojos te puedas imaginar vívidamente. Probablemente, el más sencillo es tu casa o la casa de tu infancia, un sitio fresco en tu imaginación. Luego, tienes que pensar en los elementos que quieras aprender. Por ejemplo: sofá, bombilla, papel, zanahoria, arroz. Entonces, te imaginas estos lugares ubicados en tu casa (consejo: tienen que estar repartidos por la casa o en muebles grandes, para que tú te imagines en tu memoria que estás yendo hacia ellos). En este caso, podrías imaginarte el sofá en el recibidor, luego la bombilla en el pasillo, el papel sobre la mesa del comedor, la zanahoria en el baño y el arroz en la cocina. Así, te acordarás de todos los elementos de la lista.

Según un estudio de Neuron que cita el diario, comprobaron si el método loci funcionaba. Les pusieron 72 palabras que aprender a dos grupos, uno que debía usar el método, otro que no. Al final, los del loci duplicaron con creces los resultados de los que no, algunos incluso se acordaban de todas las palabras 4 meses después de haber participado.

Al final, esta técnica no es cosa de un día. Tienes que irte preparando. Por ejemplo, cada vez que pongas las llaves en un sitio. Tienes que ser consciente de dónde las dejas y luego intentar recordar vívidamente tu casa o el sitio donde estén (“llegué a casa, me quité la chaqueta, dejé el bolso en la mesa”… Vas moviéndote por tus propios pasos, esos que tan familiares te resultan). Está demostrado que nuestro cerebro no funciona especialmente bien con conceptos abstractos y tener siempre un objetivo mental que te resulte muy familiar facilitará exponencialmente tu memoria. Si lo entrenas con frecuencia, no volverás a perder las llaves, el móvil o a olvidarte de nombres y fechas.