'Neurofeedback': la cuestionada técnica para combatir la ansiedad con electrodos

El neurofeedback recoge información del cerebro mediante electrodos y le enseña a evitar las conductas negativas, pero pocos psiquiatras la dan por válida 

¿Te imaginas que tu ansiedad pudiera reducirse día tras día y sin hacer nada, tan solo viendo tu serie favorita? Bueno, eso y pagando por una sesión de neurofeedback. Se trata de una técnica avanzada usada por algunxs psiquiatras, aunque con algunas dudas científicas sobre su eficacia, que funciona conectándote unos electrodos a la cabeza. Pero no te preocupes, que no recibirás descargas eléctricas. 

La técnica es bastante curiosa y la explicaba recientemente a RAC1.cat el psiquiatra Albert Blasi, de la Clínica Sant Gervasi. “¿Cuándo el cerebro malgasta mucha energía o le queda muy poquita, podría haber algún sistema que le enseñe a autorregularse? La respuesta es que sí”, afirmaba. 

Cómo funciona

Con 19 electrodos en el cerebro, una máquina radiografía las ondas electromagnéticas que emite para detectar sus carencias y excesos a través de las ondas. Y una vez identificadas, se activa una terapia consistente en premiar a este cerebro cuando tiene unas ondas bien reguladas, es decir, cuando está concentrado y tranquilo pero a la vez activo. ¿Cómo lo hace? 

En una de sus modalidades, el sistema conecta el electroencefalograma a las imágenes de un vídeo cualquiera que el paciente intente ver. Si sus ondas cerebrales emiten nerviosismo, fatiga o desconcentración, la imagen se va oscureciendo y no consigue ver el contenido. En cambio, si se relaja, se concentra y, por tanto, funciona correctamente, el cerebro consigue que la imagen se vea nítidamente y desaparezca la parte oscura. 

Aprendemos según las señales

Las ondas cerebrales van aprendiendo a base de recompensas a comportarse de una forma no ansiosa, ni dispersa, ni deprimida, sino de la forma más funcional posible. El electroencefalograma registra una actividad, convierte las señales en señales informáticas, que son procesadas antes de convertirse en señales sensoriales. Pueden también ser auditivas o táctiles. El paciente va aprendiendo a comportarse para recibir las mejores señales posibles, según explica el digital La Mente es Maravillosa

“Cuando al cerebro se le ofrece una recompensa, tiende a repetir el comportamiento y opera de manera automática, el paciente no tiene que hacer ningún esfuerzo”, dice Blasi. Existen, eso sí, muchxs psiquiatras y psicólogxs con reticencias a este método que no ha dado resultados convincentes en los ensayos científicos. Aunque son todavía escasos e insuficientes para determinar su eficacia. En la terapia contra los trastornos de de atención (TDAH) parece ser más eficaz. 

La base científica del neurofeedback no está en cuestión, puesto que efectivamente el cerebro tiene la capacidad de aprender conductas a base de un entrenamiento y repetición, y el electroencefalograma que muestran los electrodos es real. Pero hay quien advierte que el funcionamiento del cerebro va más allá de esas ondas y, aunque es una terapia activa desde los años 60, sigue siendo una alternativa poco común.