Tu móvil es una droga y tú eres un adicto

Las redes sociales generan un circuito de motivación y recompensa que libera dopamina hasta hacernos adictos

Toda nuestra sociedad está construida sobre una mentira: la que nos hace creer que felicidad y placer son una misma cosa. Pero no. En absoluto. Como cuentan en este artículo de Business Insider, la diferencia química de ambas experiencias en nuestro cuerpo es enorme. Y nuestro cerebro lo sabe. Mientras que la verdadera felicidad dispara los niveles de serotonina, reductora de la ansiedad y la depresión, las pequeñas satisfacciones de la vida —como las que te da tu móvil— disparan los niveles de dopamina, un neurotransmisor de recompensa de corta duración.

El problema es que, según cuenta el endrocrino Robert Lustig a Business Insider, "todo lo que causa la elevación de la dopamina tiene como punto final la adicción". Eso incluye la última compra que hiciste por internet, el maratón de comida que te pegaste ayer y, por supuesto, los 150 likes que recibió la última publicación que subiste a Instagram. Por eso es tan poco sorprendente que seamos adictos a nuestros teléfonos móviles. Porque suponen un ciclo eterno de motivación y recompensa que, sin embargo, nunca nos hará verdaderamente felices.

Business Insider

Como dice Lustig, quien se muestra muy preocupado por cómo la tecnología podría estar funcionando en nuestros cerebros de forma similar al azúcar, "si toda tu vida te han dicho que el placer es felicidad, entonces, ya sabes, estás jodido". Jodidísimo. Porque vives ansiando el próximo subidón de dopamina que pueden darte las redes sociales. Estresado. Siempre anhelando un chute más. Por el contrario, la serotonina nos sacia y proporciona una sensación de felicidad duradera. ¿Cómo conseguirla? Muy sencillo: guarda el móvil, siléncialo y pasa más tiempo con otras personas.