Algunos Motivos Que Te Harán Plantearte Dejar De Usar Sujetador (Definitivamente)

Todas las chicas sabemos que el mejor momento del día es ese en el que llegas a casa, te desabrochas el sujetador por debajo de la camiseta y lo sacas por una manga. ¡Oh! ¡Qué sensación de alivio! Entonces, ¿por qué nos empeñamos en aprisionar nuestros pechos constantemente? ¿Quién nos obliga? La escritora Noelia Gutiérrez Melgar publicó hace unos meses un manifiesto feminista rebelándose contra el sostén. Estos son algunos de los motivos por los que deberías dejar de pensar en esta prenda como un imprescindible.


1. No debes avergonzarte de tus pezones

Sí, es un pezón. Y sí, se puede adivinar su contorno bajo esta camiseta. Oye, es la quinta vez en un minuto que lo miras, ya sabes que es un pezón, ¿qué más quieres?. Es prácticamente lo único que viste desde que llegaste al mundo hasta los seis meses de vida cuando tu madre te destetó, tranquilízate. El poder hipnótico que tiene esa minúscula parte del cuerpo es digno de estudio. Por eso, si tanto te molesta que te miren tienes dos opciones. 1) los tapas, o 2) te acostumbras a las miradas indiscretas.

Plan alternativo: Las mujeres tenemos mucha suerte porque la industria de la moda no deja de pensar en soluciones para arreglar nuestros imperfectos cuerpos (nótese la ironía). Así que si queréis pasar del sujetador sin ir provocando tortícolis a diestro y siniestro, existen unas maravillosas pezoneras que se te pegan a la piel.


2. Porque es verano y hace calor

Cuando hace calor, lo normal es quitarse capas, ¿no? Bueno, pues el sostén es una de ellas. El sudor en el canalillo es algo que nunca se podrá evitar, pero si puedes ahorrarte una tela extra ¿por qué no hacerlo? Así, tus tetas se sentirán libres y despejadas para poder disfrutar de esos 40º a sus anchas.


3. Ese vestido es demasiado bonito para no usarlo

Mientras la moda ha elevado a los altares las prendas de tirante fino, el escote llamado palabra de honor o los vestidos anudados al cuello, la sociedad no deja de dictar que las perolas tienen que ir bien sujetas. Pero insisto en que la industria vuelve a estar ahí para socorrernos una vez más. Además de las anteriormente nombradas pezoneras (ahí queda la historia de mi amiga a la que empezaron a caérsele estos cacharritos del diablo en plena discusión súper seria con un ligue), también existen los sujetadores sin tirantes (entonces, ¿qué coño sujetan?), y los súuuuuuper elegantes y comodísimos tirantes de silicona transparentes.


4. Abandona la lucha contra la naturaleza

Te voy a dar una noticia: la gravedad existe y también afecta a los pechos. Así que por mucho push-up que usemos, es evidente que tus tetas nunca llegarán a tocar tu barbilla. Y (sorpresa) no pasa nada. Esta obsesión por los senos firmes, turgentes y bien juntitos es un poco enfermiza y puede llegar a resultar insana. Es normal, e incluso sexy, que tus pechos caigan de manera natural. Y sí, los chicos también lo piensan.


5. Te ahorrarás una pasta

Resulta absurdo que una prenda tan reducida y que poca gente va a ver (ni siquiera al que te follas te lo ve, solo quiere llegar a lo que hay debajo), sea tan cara. Encontrar un sostén que no te clave los aros en las costillas y que no tenga un diseño horroroso (si te lo vas a poner, por lo menos te gusta que sea bonito) te sale por un mínimo de 30 euros. Incomprensible.


6. Porque lo dice la ciencia (y punto)

El señor Jean-Denis Rouillon, médico y profesor de la Universidad de Franche-Comté se pasó 15 añazos analizando pechos. Tonto no era. Y llego a la misma conclusión que nosotros, que las tetas se fortalecen si la dejas a su aire. También asegura que las mujeres que no los llevan están más cómodas y respiran mejor. ¿Qué más se puede pedir?

No te estamos pidiendo que quemes todos tus sostenes y vayas siempre libre como el viento. Pero considera la posibilidad de dejar de llamar "fresca" (o cosas peores) a Jennifer Aniston cada vez que sale con las largas. Si llevar sujetador te hace sentir más cómoda, que sea porque tú lo has decidido. Pero acuérdate: la elección de llevarlo o no, siempre debería ser libre.