Motivos para ser mucho más generoso contigo mismo

Autosuficiencia, autoestima y más bondad para el mundo. ¿No te parece suficiente?

Por alguna razón, y a lo largo de cientos de miles de años, los seres humanos evolucionamos para compartir y ser generosos entre nosotrxs. Probablemente porque aquello aumentaba nuestras probabilidades de sobrevivir en entornos particularmente complicados. De hecho, y como explica el psicólogo Rick Hanson en un artículo para Psychology Today, "los investigadores han descubierto que dar estimula las mismas redes neuronales que se encienden cuando sentimos placer físico". De ahí que desde pequeñx te hayan martilleado con aquello de practicar la generosidad. Pero, ¿y si te estás olvidando de practicarla contigo mismo?

Para Hanson esto es un error de los gordos. Al fin y al cabo, cada vez que te regalas unas cuantas horas, unas bonitas deportivas nuevas o un perdón, estás enviando un mensaje muy claro a tu mente: eres importante. Y esto es especialmente necesario cuando las personas que te rodean, por las circunstancias que sean, no te están haciendo sentir así. Además, hay otro motivo subyacente muy valioso y es que cuando aprendes a darte a ti mismx, te conviertes en un personaje activo en tu vida y no en uno pasivo que espera que los demás le den lo que necesita para ser feliz. Es una manera de ganar autosuficiencia.

¿Quieres prepararle una cena a alguien? Prepáratela a ti mismx. ¿Quieres que alguien te trate con compasión y comprensión? Hazlo tú. ¿Quieres una segunda oportunidad en algo? Regálatela. Y no solo pensando en ti, sino también en los demás. En palabras del propio psicólogo, "cuando te das más a ti mismo, tienes más que ofrecer a los demás: los estudios muestran que a medida que las personas experimentan un mayor bienestar, por lo general se inclinan más hacia la bondad, la paciencia, el altruismo y otros tipos de comportamientos prosociales". En cierto sentido, ser generoso contigo es serlo con los demás.

Y, contrario a lo que sueles pensar, ser generoso contigo mismx no pasa exclusivamente por lo que te das sino también por lo que no te das. "No tomarte esa tercera cerveza, no interrumpir el relato irritado de un colega sobre un problema del trabajo, no molestar a un amante que quiere un poco de espacio en este momento, ni quedarte despierto hasta tarde viendo series o no correr cuando conduces" también son maneras de tratarte como te mereces. Estarás cuidando tu salud, tus relaciones y tu propia vida. Es lo que desearías para las personas que quieres, ¿no? Pues es hora de que te quieras en condiciones.

Lo ideal sería que lo hicieras siempre y que cada día encontraras nuevas formas de practicar la generosidad contigo. Hanson te anima a hacerte unas cuantas preguntas para ello. "¿Qué podría darme ahora mismo? ¿Qué anhelo que esté en mi poder proporcionarme? ¿Cuál es el regalo que quiero ofrecerte esta semana". Lo puedes y debes extender aún más: ¿Qué regalo quiero ofrecerme este mes? ¿Y este año? ¿Y en toda mi vida? De algún modo, este ejercicio de generosidad sirve también para identificar qué resulta trascendente para ti en este mundo. "Trata de permanecer atento a las respuestas". Quizá te lleves alguna sorpresa.