Motivos por los que te encantan los finales felices en las pelis

Puedes marcártela de alternativx, pero tu cerebro siempre preferirá el típico happy ending

¿Algunas vez has sentido que una serie entera se iba a la mierda porque el final terminaba de una manera no tan esperanzadora o feliz como esperabas? Pues no es cosa tuya: según una investigación publicada en The Journal of Neuroscienceun final no deseable puede destrozar completamente una experiencia. Y esto vale para las series, sí, pero también para las películas, las novelas, los videojuegos o las relaciones. Aunque disfrutes muchísimo del camino, aunque resulte maravilloso mientras dura, el cierre de la historia condiciona enormemente la percepción que te llevarás de ello para siempre.

Y la clave de este fenómeno parece estar en la amígdala, una estructura localizada en el lóbulo temporal que se encuentra en tu cerebro y que tradicionalmente se ha vinculado con el miedo y la ansiedad. Sin embargo, explican los autores en el paper del estudio, "se ha observado que la amígdala está involucrada en la formación de recuerdos positivos". Es decir, que participa activamente en el hecho de que recuerdes una serie, una peli o cualquier otra historia como una buena historia o como una mala historia. Y sorpresa: se activa con mucha más intensidad cuando contemplas un final que deseabas.

La clave está en el cerebro

Para llegar a esta conclusión, y como cuentan desde El Confidencial, lxs investigadorxs desarrollaron un juego virtual mediante el uso de tecnología de realidad aumentada e invitaron a probarlo a 27 personas. En concreto, el juego consistía en conseguir introducir unas monedas en unas ollas. Al terminar, lxs autorxs del estudio le preguntaron a los participantes cuánto dinero creían haber acumulado. "Quienes calcularon mal la respuesta, mostraron poca o nula actividad en la amígdala", pero mucha más en la ínsula anterior, una estructura encargada de sanciones a la mente cuando hace algo mal.

En este sentido, "lxs investigadorxs concluyeron que en este grupo de personas, el no haber ganado provocó que castigaran a su cerebro, lo que les llevó a no permitirse disfrutar del resto de la experiencia". Quizás querías que los dos protagonistas tuvieran un affair. O que uno de ellos perdonara a otro. O que las cosas fueran mucho mejor para ese personaje tan desgraciado. Sin embargo, te topaste con una película realista y fría que rompía tus expectativas. E, incluso si te pareció artísticamente arriesgado e interesante, tu mente lo registró como un fracaso. Ahora guardas un recuerdo meh de la peli.

A todxs nos gustan los finales felices

Lo curioso es que nadie se salva de esto. Como indican desde este mismo medio, basándose en los resultados del estudio, "sucede con cualquier cosa, y a cualquier persona, sin importar otras características de la personalidad, como por ejemplo lo alternativa o disruptiva que sea esta". Así que de nada sirve la máscara de prefiero finales oscuros y desastrosos que el típico happy ending porque "a tu cerebro siempre le van a gustar más los finales felices". Y no hay nada que puedas hacer para evitarlo. Lo mejor que puedes hacer es aceptarlo y fluir con ello. Por suerte, hay muchas películas en esa onda.