Montarte películas en la cabeza no siempre es tan malo como pensabas

Pensar en placeres futuros y montarse películas tienen un lado positivo: desencadenan una oleada de dopamina en el organismo

Tanto la psicología occidental como las filosofías de bienestar oriental han convertido la anticipación en una especie de enemiga de la felicidad. Pasarte los días anticipando, dicen, impide que te concentres en lo que te está pasando en este preciso instante y aumenta la rumiación improductiva que desencadena la ansiedad. El problema es que, como explica la psicóloga clínica Lynn Zubernis en un artículo para Psychology Today, "la anticipación de eventos futuros ocurre automáticamente en la parte más antigua del cerebro: el cerebelo". No puedes simplemente arrancarte esa función. Y, además, tampoco te convendría.

Porque la anticipación, según Zubernis, profesora en la West Chester University de Pensilvania, es una parte indispensable del disfrute de la vida. "Cuando una persona anticipa que sucederá algo bueno, se libera el neurotransmisor dopamina, lo que da como resultado sentimientos positivos y disminución de los dolorosos, junto con un aumento de la excitación y la emoción que también pueden sentirse bien". Es decir, que mucho antes de que aterrices en Vietnam, mucho antes de que eches ese polvo y mucho antes de que te comas esa ansiada barrita de chocolate, tu anticipación de ello está proporcionándote placer.

Y no solo placer. En palabras de esta especialista, "se ha demostrado que anticipar eventos positivos tiene beneficios para la salud mental". Aunque, eso sí, es un procedimiento con ciertos riesgos. Al fin y al cabo, las experiencias anticipadas pueden acabar resultando mucho menos espectaculares de lo anticipado. Y eso tiene un efecto negativo. Concretamente, que la experiencia "no da como resultado la liberación de dopamina esperada, lo que resulta en un proceso conocido como error de predicción negativa". De hecho, añade Zubernis, "es posible que se libere incluso menos dopamina de lo habitual porque te sientes decepcionado".

Un buen ejemplo de esto lo tenemos en las series. ¿Cuántas veces te ha pasado que te han puesto una serie por las nubes una y otra vez, aquí y allá, esta y aquella otra persona, y cuando la has visto has pensado algo así como "pues no era para tanto"? No es que quieras dártelas de alternativx. Simplemente habías anticipado un placer colosal y, dado que no lo ha sido tanto, tu cerebro ha liberado aún menos dopamina que si la hubieras visto sin expectativas. ¿Significa esto que debas frustrar tu anticipación? No tendría sentido. Después de todo, ya te llevaste un valiosísimo chute dopamínico al anticipar. Las cuentas están compensadas.

Por eso Zubernis te anima a no robotizar tu mente y cultivar la sana anticipación. Según ella, "encontrar formas de experimentar la alegría y el placer puede ayudarnos a superar tiempos difíciles y a mantener cierto sentido de optimismo". Resultaría bastante triste andar por la vida no esperando nada de nadie ni nadie y convenciéndote a ti mismx de que todo terminará siendo mediocre o insustancial. Así que si una serie, libro o podcast no te da el subidón que necesitas, busca otro, pero llena tus días de cosas que, cuando las pienses, te entusiasmen inmediatamente. No luches contra un instinto natural que puede darte tanto.