Cómo conseguir que tus momentos mágicos nunca desaparezcan de tu memoria

Al tirar fotos a diestro y siniestro con el móvil se pierde esa magia de la foto física, pero gracias a la cámara instantánea Instax mini 11  de Fujifilm puedes solucionarlo 

Tu memoria está repleta de recuerdos en forma de imágenes: el finde con tu crush paseando por el Tiergarten de Berlín, tu última fiesta de cumpleaños disimulando aquel grano enorme que se asomó a tu rostro en forma de regalo o la típica foto de aquel verano en Benidorm con tus padres en los que llevabas ropa que parecías la hermana pequeña de Vanilla Ice. Nos guste o no, somos adictos a sacar fotos y almacenar recuerdos y la memoria saturada de tu teléfono móvil es testigo de ello.

El problema es que si la foto que te molaba, de entre las 200 que sacaste la noche anterior, no acaba en una red social es muy probable que se quede flotando en la inmensidad de tu tarjeta de memoria del móvil para siempre. Da la sensación de que las fotos con móvil han perdido su magia, se han vuelto incapaces de luchar contra tu nostalgia. Como cuando abrías el álbum de fotos de tus padres y se te caía la baba viendo todo lo que guardaba.

Pues bien, si hay algo que no tiene la culpa de que esto sea así es la tecnología. Porque igual que la digitalización te ha convertido en un disco duro de fotos con patas también tiene sus pequeños regalitos para hacer tu vida más feliz. Y uno que seguro que te alegra el día es tener en tu bolso o mochila la cámara Instax mini 11 de Fujifilm. Esta pequeña y monísima cámara instantánea es todo lo que le podrías pedir al futuro para combatir tu nostalgia dándole a tus recuerdos un soporte físico. 

Porque, sí, nuestra generación es la más romántica y el hecho de tener tus fotos en la mano, donde puedes tocarlas y casi olerlas, no tiene nada que ver con mirarlas a través de la pantalla del móvil. Imagínate que estás en una fiesta con tu super best friend que vive en Australia y que solo os veis una vez al año, pues sacas la Instax del bolso y os hacéis ese selfie que os sacará la lagrimita cada vez que lo miréis. Y tan solo 90 segundos después ya la tenéis impresa en la mano, forever yours. 

No te tendrás que preocupar nunca más de no borrar la tarjeta, ni de subirla a una red social para que esté expuesta a los comentarios de todos tus contactxs y stalkers. Además, esto no son aquellas fotos viejunas que casi nunca salían bien y que costaban un dineral de revelar. En cada paquete tendrás 10 fotos, con hasta 12 decoraciones a elegir en el marco: desde la clásica con bordes blancos, de colores pastel, arcoíris, cómic e, incluso, películas en blanco y negro para lxs más retro.  

Y no, no es una cámara difícil de manejar si es lo que te preocupa. Gracias a la función “exposición automática”, la cámara detecta automáticamente el nivel de luz ambiental cuando se presiona el botón y optimiza la velocidad de obturación y la potencia del flash. No más fotos en las que parece que estás en una habitación a oscuras y con un foco dándote de frente. Y todavía hay más: con el modo selfie, que se activa simplemente tirando del borde de la cámara, tirarás las mejores selfies.

Además, la opción “selfie” te permite hacer desenfoques a objetos a una distancia de entre 30 y 50 cm creando primeros planos de objetos espectaculares y a todo color. Todo ello con el postureo extra que supone sacar una cámara instantánea que puedes tener en cinco colores diferentes ajustados con tu estilo y personalidad. Una manera diferente de recolectar momentos mucho más personal y duradera que la foto del móvil random.

Así que si todavía andas pensando en el regalo perfecto para las navidades o en el capricho que tenías pensado darte para sacar tu vena más artística a relucir, la Instax Mini 11 puede ser la mejor opción. Sobre todo si se la regalas a la típica amiga que le saca fotos a todo lo que hacéis o a alguno de tus seres más queridos, así te aseguras que esa persona inmortalizará más momentos contigo. Y créenos que dentro de unos años podrías agradecerlo y mucho, porque lo que hoy te parece habitual mañana será lo que te produzca mayor nostalgia. Y tener ese momento en foto, no tiene precio.