Este malestar general que nos irrita a todos se llama fatiga por crisis

Nuestro cuerpo está adaptado para vivir situaciones de estrés pero también tiene sus límites, lo más probable es que ahora se esté abrumando por el caos, la incertidumbre y la presión de estos últimos meses

Estos meses de caos, incertidumbre, miedo, revueltas e injusticias han empezado a dejarnos una huella física y emocional que los psicólogos denominan crisis fatigue o, lo que es lo mismo, fatiga por crisis. Te sientes apagadx, entristecidx, apáticx, sin ganas de nada, con sueño acumulado, irritable, susceptible, agobiadx… Estas sensaciones emocionales y físicas son más comunes desde este pasado marzo, cuando se declaró el estado de alarma y empezaron las malas noticias. Para que entiendas cómo puede afectarte esta situación constante de caos ponemos un ejemplo algo más exagerado pero que puede ser más cercano. Imagínate que suena tu móvil y lees en la pantalla bloqueada la clásica frase: “tenemos que hablar”. Te la ha escrito tu pareja, a quien justo ibas a llamar porque acaban de echarte del curro de tus sueños: no has superado el mes de prueba. Además, la semana pasada tuviste que llevar a tu mascota al veterinario, un raro bulto acabó siendo una bola de grasa y extirpársela significó para tu cuenta corriente una disminución de más de 350 euros.

Todo esto suena fatal y podrías simplemente pensar que se trata de una mala racha, una época de muchísima mala suerte. Y puede que lo sea. Cuando el mundo empezó a pausarse debido a la pandemia parecía que sería algo similar: un tiempo concreto. Con el paso de los días en confinamiento comenzó la incertidumbre: ¿hasta cuándo va durar esto? No había respuesta. Lo que empezó como algo puntual se alargó más de lo que podríamos imaginar. Y después de todo este tiempo, una serie de síntomas se reúnen en lo que los expertos denominan fatiga por crisis. Pero, ¿cuál es su proceso?

Cuando nos enfrentamos a una amenaza las glándulas suprarrenales que están sobre nuestros riñones inundan el cuerpo con la hormona del estrés cortisol y con adrenalina que nos acelera la circulación sanguina y la respiración. Esta es la respuesta biológica que nos hace o bien huir o bien pelear. Ahora bien, esto sucede en un momento puntual, así que en esta actualidad de crisis, con la pandemia de la Covid-19, la angustia económica, las manifestaciones de personas de todo el país protestando contra la brutalidad policial, nuestro cerebro está siendo bombardeado con presión, incertidumbre y miedo. Es posible que con este contexto también te sientas perdidx, adormecidx, irritable o susceptible. Nuestro cuerpo puede manejar el estrés corporal hasta cierto punto, ahora estamos abrumadxs por las constantes situaciones inestables de todo este año.

En el transcurso de las semanas, “los niveles altos de cortisol comienzan a causar estragos en el cuerpo, lo que tiene como resultado problemas como ansiedad e insomnio. Esto muestra cuán poderosa es esta hormona: puede producir, además, aumento de peso, presión arterial alta e incluso pérdida ósea”, así lo explican desde Wired, donde hablan de la fatiga por crisis. Además detallan: “nuestros cuerpos no pueden mantener este nivel de carga nerviosa, si se mantiene empieza a haber aumento en las personas con depresión, conflictos en las relaciones sociales o problemas al dormir que pueden terminar afectando a nuestra salud mental”.

Esta fatiga por crisis se puede manifestar en dos niveles. En el plano social puede hacer que las personas decidan renunciar al compromiso cívico. Algo que genera constantemente irritabilidad o presión es motivo de abandono: es más fácil salirse del marco que seguir dentro de él con sensaciones negativas. En el plano más individual el bombardeo de malas noticias tanto en redes sociales como en medios se ha empezado a convertir en una especie de carga. La mayor parte del estrés que puede causar a nivel individual está producido por la incertidumbre: ¿me contagiaré?, ¿seré asintomáticx?, ¿la supuesta segunda ola que llegaría en invierno será peor que la que hemos pasado? No muchas personas de las que conocemos han tenido que enfrentarse a una pandemia como esta y quienes la estamos viviendo no tenemos el conocimiento para resistirlo de manera segura y prolongada.

Acostumbrarse a esta situación parece la única alternativa, pero no sabemos qué haremos este año, o a qué nos tendremos que enfrentar el próximo mes… Este contexto le ha añadido un carácter irreal al día a día, lo que ha hecho que (de formar natural) le restemos valor a lo que hacemos, a lo que deseamos o a lo que estamos construyendo. Con el miedo de que en cualquier momento podría acabarse nos vemos en un constante stand by, incapaces de decidir hacia dónde ir. Puede que hayas sentido estos síntomas de los que hablamos y hayas pensado que o bien no estás descansando lo suficiente, o bien te faltan algunas vitaminas o el contacto limitado te produce esta apatía. Esto también puede suceder pero no hay que olvidar la huella que nos está dejando esta situación caótica. 

CN