La ley de la atracción de los 68 segundos para lanzarte a todo

¿Qué es lo que quiero? ¿A qué aspiro? ¿Quién quiero ser? Si no tienes una vocación temprana reveladora (“canto desde que tengo tres años y siempre quise ser artista”), ni eres de reinvenciones radicales (“a los 35 años lo dejé todo y me fui a escalar el Everest”), puede que seas de los que nunca acabamos de tenerlo muy claro pero vamos tirando con lo que surja. Lo importante es que, cuando se produzca ese maravilloso momento en el que decidas que algo te motiva de verdad y te lanzas a por ello, puedas disponer de las herramientas adecuadas para el éxito. Te descubrimos la técnica de los 68 segundos que te ayuda a centrar tus energías en alcanzar una meta.

Esther y Jerry Hicks se definieron como dos maestros de la espiritualidad que transmiten sus enseñanzas sobre superación y mejora de la autoestima, bajo el pseudónimo de Abraham Hicks. Aunque hace un tiempo que él murió, ella continúa con esta labor. Son los autores de la Ley de la Atracción, un sistema que ayuda precisamente a localizar tus esfuerzos para alcanzar aquello que deseas. Para lograr el objetivo principal se utiliza la técnica de los 68 segundos, conocida también como la de los 17-68 segundos.

Es sencillo pero requiere paciencia. Debes liberar tu mente de todo tipo de pensamientos y localizar toda tu atención en el objetivo a lograr. Según los Hicks, es necesario hacerlo como mínimo durante 17 segundos, ya que transcurrido ese tiempo se desata una vibración, una especie de combustible para atraer hacia ti las ideas que te indiquen el camino a tomar. Esta energía se multiplica cuanto más tiempo mantengas la concentración en lo que quieres lograr, hasta los 68 segundos. La ley de atracción dice que el enfoque positivo puro, sin permitir que ningún atisbo de pesimismo interfiera en nuestros pensamientos, hace que acumulemos reservas suficientes para encaminarnos hacia el objetivo.

Abraham Hicks explica que siempre nos cuesta expresar un deseo sin añadir una idea pesimista o contraria a su consecución. Por ejemplo: “Quiero un coche pero son muy caros” o “quiero estudiar psicología pero ya soy mayor”. La clave, según esta técnica, es precisamente borrar esa parte negativa.

¿Cómo hacerlo? Lo mejor es empezar con objetivos que no sean muy importantes o complejos, como por ejemplo querer disfrutar de una película que verás en el cine o que un viaje que vas a realizar en breve vaya bien. Es el mejor modo de empezar a subir escalones en esta técnica de concentración. Con el tiempo, notarás que las dudas y los pensamientos negativos desaparecen: entonces céntrate en ideas más importantes. Desear que un examen te vaya bien, superar con éxito una entrevista de trabajo o clavarlo en esa reunión tan importante que tienes la semana que viene son algunos ejemplos.

Si al principio no puedes concentrarte solo, no desesperes: escríbele una carta a alguien hablándole de la meta que te has propuesto, siempre en términos constructivos y optimistas, o sencillamente habla con esa persona sobre el tema. En ambos casos la clave es dar por hecho que ya has logrado lo que querías y hablar de ello como si ya hubiese sucedido. Según la ley de atracción, todo esto atraerá tus deseos porque tú mismo conseguirás que se cumplan. Y todo gracias a poco más de un minuto de concentración.