Cómo levantar tu ánimo cuando lo tienes por los suelos y no sabes por qué

A veces estamos tristes sin motivo aparente, quizá sea porque nos parecemos al clima, que hay días en que nos despertamos soleados con una gran luz en la cara, y otros nos sentimos más bien grises...

En momentos así, tenemos la tentación de pasarnos el día en la cama, o mirar por la ventana mientras escuchamos una canción melancólica. De pronto, lees un artículo que te dice que hagas deporte para sentirte bien, y sientes que sería lo último para lo que tienes fuerzas. Entonces, ¿cómo salir de ese estado y animarte?

La tristeza se parece a una copa cargada: te sube poco a poco y hay un momento en que sabes que si sigues bebiendo no habrá vuelta atrás. Por eso, el primer remedio contra los días de bajón es la prevención: el deporte no hay que hacerlo cuando ya estás triste, sino cada día, como el que se bebe un zumo de naranja todos los desayunos para no constiparse nunca.

Está demostrado que también hay alimentos que nos afectan al estado de ánimo:

  • Si tomas salmón, atún y otros pescados azules, mejoras tu estabilidad emocional gracias al Omega 3. Lo publicaron en la revista Nature Neuroscience, a partir de un estudio del INSERM.
  • Los frutos secos, la leche y los huevos ayudan a reducir el estrés y el insomnio gracias a una sustancia llamada triptófano.
  • La fenilalanina, presente en la carne y el pescado, está demostrado que es antidepresiva y analgésica.
  • La fruta y la verdura no solo sirven para la operación bikini: gracias a la vitamina B y C, aportan vitalidad y energía.

Somos como esponjas y muchas veces nos olvidamos: todo lo que nos pasa durante el día nos afecta más de lo que creemos. Podemos elegir cuánto nos afectan las cosas, pero solo hasta cierto punto, y por eso más vale que elijamos qué dejamos que esté presente en nuestro día a día, para poder tener una vida y unas emociones más acordes con lo que queremos.

Si pasas muchas horas con una persona tóxica que se dedica constantemente a criticar y quejarse, luego no pretendas sentirte lleno de vitalidad y positividad, porque las emociones se contagian. Está bien si te animas a probar de contagiarle tú el buen rollo para que no sea a la inversa, pero no todos los días estamos lo suficientemente fuertes como para sobrevivir a un amargado: las dificultades diarias ya nos consumen bastante la energía y no siempre es fácil estar al cien por cien.

Por eso es tan importante elegir las compañías, la alimentación, la música que escuchamos y las actividades que hacemos, porque mañana seremos la suma de lo que hoy hayamos dejado entrar en nuestra vida.