La imaginación vívida, cómo visualizar algo y conseguirlo

La imaginación vívida es uno de los métodos estudiados para mejorar en el día a día y alcanzar objetivos

En abril del año 2004, el escritor y atleta Christopher Bergland batió un récord Guinness al completar la carrera más larga jamás corrida, de más de 246 kilómetros. Según ha explicado él mismo en un reciente artículo en Psychology Today, la imaginación vívida fue uno de sus métodos principales para alcanzar este objetivo. Y muchos otros. Pero, ¿qué significa imaginación vívida? Cuando tenemos una imaginación vívida significa que es vivaz, vigorosa, potente, con tanta fuerza que puede llegar a parecer real. Y crearnos imágenes mentales con tal fuerza que lleguen a parecernos reales es uno de los métodos estudiados en psicología para alcanzar objetivos como dejar de fumar, cambiar de hábitos o alcanzar metas deportivas. 

Explica el mismo Bergland que los investigadores de la Universidad de Plymouth, Jackie Andrade y John May, llevan una década afinando un cambio de comportamiento llamado "Entrenamiento de Imágenes Funcionales", FIT en sus siglas en inglés. Mediante el método que han elaborado, puedes crear en tu cabeza imágenes de objetivos positivos que aumentan la denominada Frecuencia de Pensamiento Motivacional y eso hace que mejores tu estilo de vida. 

Pongamos un ejemplo: si eres fumador, puedes imaginar la ropa y sofás sin olor a tabaco o visualizarte aguantando más y mejor en los polvos con tu pareja, sin toser. O si te cuesta madrugar y nadie te obliga, proyectar la imagen de los desayunos agradables y tranquilos después de la ducha post-gimnasio que te harán aprovechar mejor el tiempo y tener mañanas más enérgicas. 

La Universidad de Plymouth tiene una web dedicada a esta intervención y explica cómo utilizar esta técnica para cambiar los hábitos a través de imágenes motivacionales. Un estudio de 2016 probó cómo la técnica era eficaz para reducir el consumo de refrescos y perder peso mientras que en 2021 han elaborado otro en el que han participado personas no corredoras que han conseguido ser corredoras gracias a la imaginación vívida. "El FIT es un método relativamente rentable para aumentar la constancia al ejercicio a través de la elaboración multisensorial de la fijación de objetivos y la superación de barreras o desafíos", concluyen los autores.

Bergland, el triatleta citado al principio de este artículo, explicó en Psychology Today cómo de pequeño, cuando estaba en un internado homófobo se veía obligado a huir de allí mediante su imaginación, ya que es gay. Más tarde, esta imaginación le sirvió para imaginarse en aventuras de lo más trepidantes que iban más allá de correr, nadar en una piscina cerrada o correr por la montaña, actividades que le convirtieron en un corredor de Iron Man. Está convencido de que la imaginación pudo tanto, o más, que el esfuerzo.