No Es Lo Mismo Ilusionarse Que Tener Expectativas

Cuántas grandes películas han sido una decepción por culpa de ir a verlas con demasiadas expectativas, y con las citas, las fiestas y los viajes suele ocurrir algo parecido. A más expectativas, más desilusiones. ¿Entonces deberíamos dejar de ilusionarnos?

Eduard Punset no estaría de acuerdo, porque según él la felicidad tiene mucha relación con esperar a que algo llegue: esos nervios del 'antes' de una cita, cuando te arreglas delante del espejo, conduces con tu canción favorita o imaginas todo lo que quieres que pase...

La ilusión y las expectativas

Todos sabemos la magia de la noche de reyes, cuando eres pequeño y todo te parece increíble. Esa espera, saber que vendrán a tu casa a dejar regalos, e imaginar qué habrá en el salón cuando despiertes, forma parte del álbum de la felicidad de nuestra infancia. Normalmente la magia continuaba al desenvolver los regalos, y seguía hasta unos días más tarde. No dejaba de ser especial por haber esperado tanto tiempo. ¿Por qué ahora no ocurre lo mismo? Organizamos un viaje, pensamos que todo saldrá perfecto, y de pronto nos decepciona por alguna razón. La diferencia no está en la edad, sino en nuestra actitud.

  • Ilusionarse es parte del encanto de la vida, nos hace despertarnos contentos el día de nuestro cumpleaños, esperar emocionados en el aeropuerto a que vuelva nuestra pareja de un viaje... Las expectativas se parecen, pero en realidad son algo muy distinto. La ilusión te lleva a ser feliz solo porque es tu cumpleaños, o cantar de camino al aeropuerto solo porque volverás a ver a tu novia después de dos semanas.
  • Las expectativas, en cambio, hacen que seamos felices pensando en lo que nos regalarán por el cumpleaños, o en si nos llamará ese amigo o se olvidará de nosotros este año. Si no nos regalan lo que esperábamos, o si ese amigo se olvida de escribir, entonces toda la alegría se transforma con la misma intensidad en frustración, tristeza o enfado.

Dicho de otro modo, las expectativas son placeres muy caros que compramos a plazos, y pagamos un precio durante mucho tiempo por el disfrute de solo unas horas. La ilusión nunca se agota, ni hay frustraciones, porque no espera nada para más tarde, sino que disfruta como si ya estuviera sucediendo. Organizar un viaje puede ser muy frustrante si no disfrutas organizando viajes, sino solo viajando. Arreglarte para una cita puede ser una experiencia grata en sí misma, aunque después la persona no te guste, porque quizá la sensación de ducharte, maquillarte, sentirte una diva o un tío bueno, sean suficiente premio.

Además, a menudo las cosas salen mejor si en el proceso de hacerlas hemos disfrutado también. No hay nada más atractivo que una persona de buen humor, segura de sí misma y capaz de disfrutar. Es un punto a favor para que salga bien una cita, igual que un examen o una entrevista de trabajo.

Así que más vale evitar las grandes expectativas, pero no perdamos la ilusión que nos hace estar más vivos. Recuerda que las mejores cosas que nos suceden en la vida suelen ser las que no habíamos planeado...