¿Por qué los hombres tienen más dificultades para expresar sus sentimientos?

A partir de los cuatro años de edad es posible ver cómo los niños son menos comunicativos a nivel verbal.

Solo hace falta mirar la mayoría de los hombres y mujeres para ver las grandes diferencias que hay cuando se trata de gestionar y comunicar las emociones. Las investigaciones científicas, tal y como recoge el portal especializado Psychology Today, lo confirman y apuntan que los hombres tienen muchas más dificultades que las mujeres para comunicar de forma correcta sus emociones a las otras personas.

Mientras que el sexo viene determinado por la genética, el género es una construcción social, y muchos hombres son educados en una masculinidad tóxica y les cuesta mucho o no quieren deshacerse de ella, ya que la presión social es muy grande. Desde pequeños, la presión social dicta que tienen que ser más insensibles, dominadores, competitivos, con carácter, agresivos, etc.

Aunque no nos lo parezca, según los expertos, a la temprana edad de dos años se empieza a notar las primeras diferencias y a los cuatro años ya suelen ser típicamente menos expresivos verbalmente en comparación con las niñas. Uno de los motivos, argumentan los psicólogos, es que desde pequeños, la familia y amigos (principalmente los hombres), en general, ya tratan diferente a los chicos que a las chicas.

Y, a medida que se van haciendo mayores, estas diferencias en la construcción de género (que obviamente también afecta en otros sentidos de forma negativa, y mucho, a las chicas) se van confirmando las reglas de masculinidad. A menudo, para no ser vistos como afeminados o no lo suficientemente masculinos, los chicos se van obligando y acostumbrando a la represión emocional. De este modo, tampoco corren el riesgo de ser excluidos del club de los hombres y de sus propios amigos, que a la vez son víctimas y opresores (igual que la mayoría de hombres). Esto hace mella en los hombres y la mayoría lo arrastra para siempre.

Este es el motivo por el cual, aseguran los expertos, muchos hombres se muestran más valientes e individualistas (incluso cuándo no les convendría), evitan mostrar sus debilidades y sus apegos a sus diferentes tipos de seres queridos, desde la pareja a su padre, pasando por su mejor amigo. “Aprenden a minimizar sus necesidades de apego para evitar ser vistos como débiles o no masculinos”, escribe la doctora Kate Balestrieri.

Ser conscientes de esta educación en la masculinidad tóxica puede ser el primer paso de muchos hombres en la lucha contra la autolimitación de las emociones y apegos. Esto les ayuda, sin lugar a duda, a sentirse menos solos y más queridos.