No hagas caso a Tusa, lo tuyo no es una "depresión tonta"

Karol G y Nikki Minaj banalizan una enfermedad que te encierra y a la que tienes que poder mirar a la cara

El otro día escuchando el hit "Tusa" de Karol G y Nikki Minaj escuché cómo Carolina cantaba: "pero si le ponen la canción, le da una depresión tonta". La paré en seco, y retrocedí para verificar la palabra que acababa de decir la Carol, e incluso llegué a buscar la letra de la canción en Google (contrastando fuentes). Y sí, dice:

“Pero si le ponen la canción (Oh)

Le da una depresión tonta (Tonta)

Llorando lo comienza a llamar”

“Una depresión tonta”

Vamos, esa tontería que te entra a veces cuando todo a tu alrededor pierde el sentido y empiezas a cuestionarte qué pintas en este mundo tan injusto y desigual. Vamos, lo de cada mañana. Sé que no es culpa de la Carol, sé que la palabra “depresión” se usa coloquialmente, pero no puedo evitar quedarme sin habla al escuchar esas dos palabras juntas. ¿Puede una depresión ser tonta? 

Supongo que aún me resuena más en este momento de mi vida, en el que apenas hace unos meses mi doctor de cabecera la mencionó justo antes de derivarme a psiquiatría. Al salir de la consulta no sabía si lo tenía que decir, o como decirlo. En el trabajo se lo comenté tan solo a una compañera y a otra le dejé caer que tomaba medicación, pero siempre quitándole importancia y banalizándolo. En mi oficina yo era, con diferencia, la más joven y así me veían mis compañeras, siempre haciendo bromas o siendo un poco gamberra, nadie nunca hubiese imaginado por lo que estaba pasando, ni siquiera yo quería ser consciente de ello. 

No creía que tuviera depresión, pese a estar tratándola en terapia, pese a tomar medicación, pese a que me la fueran aumentando, pese a mi falta de autocontrol, pesa a las tardes tumbada en la cama mirando el techo, etc. Y es que no quería ver esa parte de mí que se derrumbaba, no me lo podía permitir, no quería poner en riesgo la felicidad de mi familia, el buen rollo en mi trabajo, con mis amigos o mi relación de pareja.

¿Conocéis frases como: “¡decide ser feliz!” o “la felicidad solo depende de ti”?  Pues quise creerlo muy fuerte, no cambié nada de mi vida, pero quise creerme feliz.

Claro, que por mucho que desees ser feliz, las cargas familiares, las relaciones tóxicas, un trabajo con gran estrés, un piso con humedades por el que te dejas los riñones y algún que otro trauma por superar pueden poner un punto y aparte en tu vida. Negarlo o rehuir de ello solo te traerá más dolor y soledad. No pedí la baja en mi trabajo hasta medio año más tarde del diagnóstico, es más, por cuestiones laborales tenía que trabajar más horas que nunca. Además, me quedé completamente aislada porque no quería hacerle daño a nadie de mi entorno, no quería que nadie me delatara, pudiera sentir lástima por mí o convertirme en una carga. 

La depresión, para mí, es ese agujero negro al que puedes, o no, ponerle nombre, puedes sentir vergüenza o rechazo, puedes hablar de ello o guardarlo en silencio, pero la única forma de vencerla es mirándola a los ojos. Reconociendo aquello que está fallando, y eso significa asumir que te puedan rechazar, que te dejen, que sientan lástima, que no lo estés haciendo bien, que te juzguen, que no llegues a lo que se te exige, que pierdas a gente a la que quieres, que todo vaya a cambiar y que nada esté bajo tu control. Pero nos debemos a una responsabilidad ineludible, la de ser honestxs con nosotrxs mismxs. 

La depresión tiene esa dicotomía, puede ser usada como adjetivo "esta depre" o como estigma suficientemente profundo para que miles de personas decidan, cada año, acabar con su vida en absoluta soledad. Actualmente, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.  

Entidades como Activament (Colectivo Activo de Personas con la Experiencia del Trastorno Mental) trabajan de forma altruista para ofrecer una red de soporte a las personas que se encuentran o se han encontrado en esta situación. A través de GAM, (Grupos de Ayuda Mutua), las personas del colectivo encuentran un espacio para poder compartir, entre iguales, sus sensaciones y situaciones personales generando apoyo mutuo y acompañamiento durante el proceso y la recuperación de un Trastorno Mental. En Activament, éste y muchos más proyectos de sensibilización, accesibilidad cultural y talleres de contacto social suponen para muchas personas la salida de una situación de estigma y exclusión social. 

Todxs hemxs banalizado sobre la depresión, yo la primera, pero creo que tenemos que tratar este tema con la consciencia que merece. “Si te ponen la canción” y llamas a tu ex es una liada, si por lo que sea no te pilla el teléfono, sí, es una bajona. Ve a casa, mastúrbate, sube selfies, bájate Tinder o date cuenta que es hora de pasar de página, pero sobre todo, sitúa esa movida como algo que afecta a tu estado de ánimo, pero NO te genera un transtorno mental, y si eso pone en riesgo tu salud mental acude a profesionales y no mires a otro lado, de la misma forma que no lo harías si te sale un bulto en la cara. Escúchate, cuídate.