La guerra está desenterrando un viejo problema psicológico

La adicción a las noticias negativas resurge con fuerza y aumenta los índices de ansiedad.

Los acontecimientos negativos resuenan más profundamente en tu cerebro que los positivos. Y no porque tú seas especialmente pesimista: es una cuestión muy humana. Como explica el psiquiatra evolucionista Pablo Malo, "responder al mundo de esta manera promueve la supervivencia". A tu mente le encanta devorar tanta información negativa como sea posible. Y, cuando satisfaces ese deseo compulsivamente, cuando entras en la irrefrenable adicción de consumir malas noticias, caes en el doomscrolling. La atenuación de la pandemia parecía haberlo alejado de tu vida, pero la guerra lo ha traído de vuelta.

Porque son momentos delicados. En primer lugar, debido a la muerte de miles de personas y al desplazamiento de millones de ucranianxs de sus ciudades en un conflicto que parece no tener mucho sentido. Es muy triste y es normal que te cueste no involucrarte emocionalmente. Y, en segundo lugar, a causa de la incertidumbre que despierta. ¿Encarecimiento del petróleo y de la energía? ¿Invasión a otros países circundantes? ¿Guerra nuclear? Son muchas las preguntas que hay en tu cabeza cada día. Es casi imposible no entrar a las redes y a los medios de comunicación para ver qué está pasando en cada momento.

Sin embargo, esta actitud de estar informadxs, tan responsable cívicamente, puede convertirse en una fuente de ansiedad. Así lo subraya el profesor de psicología clínica Paul Salkovskis, de la Universidad de Oxford, en un reportaje de The Guardian: "Claramente hay personas con ansiedad, tal como sucedió durante la pandemia, cuando hubo un gran incremento de algunos subtipos de ansiedad". En estos momentos tienes acceso a una cantidad de información prácticamente infinita. Por eso tienes que aprender a poner barreras a tu interés y tu ansia por estar al tanto de todo. Para no terminar en un pozo muy oscuro.

No necesitas saberlo todo

En concreto, y según dice el neurocientífico Dean Burnett, de la Universidad de Cardiff, "sería genial si pudieras decir "no quiero involucrarme en esta situación de Ucrania porque hace que mi ansiedad aumente". A veces sientes que necesitas saber absolutamente todo para estar más tranquilx y eso no siempre es una verdad absoluta. En ocasiones, y especialmente cuando no tienes posibilidad alguna de intervenir y mejorar la situación que te produce miedo y preocupación, un poquito de ignorancia no viene nada mal. No se trata de vivir aisladxs en una cueva en mitad del monte, pero sí de dosificar la exposición.

En cualquier caso, el propio Burnett cree que esta ola de doomscrolling genera algo menos de ansiedad que la asociada a la pandemia. ¿El motivo? Entiendes qué está pasando. "Para la mayoría de las personas, el gran villano ha atacado al desvalido, y el desvalido ha dado más pelea y el acosador no se sale con la suya. Es más fácil de entender para nuestro cerebro" que la historia de un virus descontrolado e invisible. Y eso te ayuda mucho. No obstante, lo amenazante de la situación te tiene ciertamente en vilo. Es hora, según la psiquiatra Barbara Sahakian, de que muestres "resiliencia y dominio de la situación". Por tu propia salud mental.