¿Por qué tengo ansiedad aunque esté de vacaciones?

El cambio de hábitos o el hecho de no trabajar nos puede provocar un vacío

Las vacaciones de verano, igual que las Navidades, en teoría son un momento de máxima felicidad y disfrute. Pero hay mucha gente que quizás no está bien con la familia, que estas fechas les traen malos recuerdos, o que se sienten vacíos y no saben qué hacer. Por ello, estos días, lejos de ser el Instagram envidia de todo el mundo (con fotos de fiestas, grandes comidas y paisajes paradisíacos), para mucha gente es un martirio. Además, muchas veces, estas mismas personas han esperado durante todo el año estos días de vacaciones, poniendo así aún más presión al asunto. ¿Por qué nos podemos sentir así?

El periódico Ara ha hablado con diferentes expertos, que apuntan a causas diversas y dan soluciones varias. "Hay gente que no está contenta con su vida desde hace tiempo, pero el trabajo les distraía. También hay gente que ya es consciente que no es la vida que quiere llevar y está en proceso de cambio, pero aún no lo ha podido ejecutar o acabar. Y en verano tienes más tiempo de reflexionar y comerte el coco", resume la profesora de psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Mireia Cabero.

También hay quien se pone demasiada presión. Hace mucho que esperan las vacaciones, quieren hacer demasiadas cosas y no dejar ni un día sin nada, o se ha gastado mucho dinero en ellas, o suponen un esfuerzo económico para ellos, y se ven obligados a pasarlo muy bien y que todo vaya perfecto. Esto hace, paradójicamente, que no puedan disfrutar de lo tanto anhelan.

Los workalcholics

Otras personas, principalmente aquellos que son workaholics (adictos al trabajo) les genera ansiedad el hecho de parar de trabajar y dejar de ser productivos durante unos días. "Hay gente que no puede vivir sin el trabajo, el reconocimiento profesional y el éxito, estímulos que durante las vacaciones desaparecen de sus vidas, y se siente mal si no trabaja", explica la psicóloga.

Cambio de hábitos

También cambiamos nuestras rutinas y, a veces, al pasar más horas con amigos o parejas nos damos cuenta de que, quizás, no nos caen tan bien o no nos gustan tanto. Eso, por supuesto, también puede hacer sentir vacíos y solos. "En invierno puedes ir tirando, pero por las vacaciones esto se hace más evidente que nunca", dice la experta.

Soluciones

Antes que nada tenemos que asimilar que la ansiedad es una emoción que tenemos cuando percibimos una amenaza que muchas veces, dice la especialista, no sabemos exactamente cuál es. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es reconocerla y, después, intentar comprenderla. Tenemos que ser muy honestos con nosotros mismos si, por ejemplo, descubrimos que nuestra pareja no nos gusta tanto como nos pensábamos o que no tenemos vida ni amigos más allá del trabajo

En realidad, es un buen momento para repensar nuestra vida y analizar si realmente estamos bien y somos lo que queremos. No os alarméis, aquí todo el mundo va perdido, pero si sentís ansiedad es porque algo falla y quizás es buen momento para reflexionar y encaminar vuestras vidas hacia otro lado. La terapia, como siempre, os puede ser muy útil a la hora de interpretar este sentimiento y decidir hacia donde os tenéis que dirigir.