El genio de la física que inventó un método para entender cualquier cosa a la primera

Richard Feynman fue un físico galardonado con el Nobel de Física que denostaba el intelectualismo y creía en una manera fácil de explicar lo complejo

Suele decirse que si no sabes explicar algo como si hablases con un niño de 5 años, no lo entendiste. Bajo esa premisa, uno de los mayores genios de la física y las matemáticas, Richard Feynman, desarrolló un método de aprendizaje que te permite aprender cosas realmente complejas de una manera fácil. 

En un artículo de El Confidencial explican cómo el Premio Nobel de Física de 1965 entendía el proceso de aprendizaje para ser más eficientes: simplificar al máximo las premisas que se deben memorizar e ir añadiendo más información poco a poco, es decir, que nuestra mente funcione como un esquema de árbol que parte de unas raíces simples hacia las ideas más complejas.

Redúcelo a lo más básico

El paso número uno del método de Feynman serías buscar las palabras claves, etiquetas o “tags” del tema que se intenta entender y retener en la memoria. Después, anótalos en una hoja y explícalos con las palabras más simples que puedas. Cuanto más simple sea la explicación más fácil será de recordar, lo complejo vendrá a tu mente por inercia. 

Además, al visualizar todos los conceptos por separado te resultará mucho más fácil establecer conexiones y llegar a conclusiones que por separado te habían costado mucho más de alcanzar. De igual manera, automáticamente te darás cuenta de aquellas partes que no has acabado de entender bien lo que te dará la oportunidad de revisar y completar la información.

Si lo puedes explicar, lo sabes

Por último, la mejor manera de poner en práctica el método es intentar explicarlo en voz alta o explicárselo a alguien directamente. Así podrás ver si lo sabías o solamente pensabas que lo sabías. Además, verbalizar la información ayuda a estructurarla mucho mejor y darnos cuenta de las incoherencias en el discurso. En suma, el método de Feynman no solamente es más fácil, sino que además es a prueba de errores ya que se revisa continuamente.

Puede que no todas las personas tengan las mismas capacidades de aprendizaje, o la misma facilidad, pero si algo tenía claro Richard Feynman es que cuanto más fácil se lo pongamos a nuestro cerebro más fácil será retener y entender la información. Así que ya sabes, simplifica, desarrolla y explica en voz alta. Si lo entiende cualquiera, es que vas bien.