Tu Forma De Tratar A Quien Quieres Influye En Su Éxito Mucho Mucho Más De Lo Que Crees

¿Sabías que está demostrado científicamente que los aplausos y el apoyo del público influyen en que los futbolistas marquen más goles? Igual que les pasa a ellos, nos pasa a todos. Marcamos más 'goles' y nos van mejor las cosas si tenemos a alguien al lado que nos dice que podemos hacerlo. Todo sale mucho mejor si juegas en casa, es decir, si tu jefe confía en que vales, o si tu pareja y tu familia te apoyan si montas una empresa o con cualquier otra cosa que decidas hacer.

Desanimarle tampoco te ayuda a ti

Creer en los demás es el mejor regalo que podemos hacerles para impulsar su vida, su éxito y su felicidad. Sentirnos apoyados nos anima mucho más que si nos presionan o nos meten miedo. Aunque esto no es garantía de éxito, por supuesto que nos equivocaremos o fracasaremos. Pero porque arriesgar conlleva equivocarse, pero es el único modo de lograr éxitos e ir mejorando.

No basta con dar una palmadita en la espalda y decir un simple "tú puedes", porque las personas notan realmente si lo sentimos, si creemos que son capaces. No hacerlo solo conseguirá alejarte de la persona a la que quieres, aunque no las tengas todas contigo. 

Se nota que confiamos en que alguien es capaz cuando pedimos un favor, cuando nos dejamos cuidar o cuando delegamos algo. Aunque le digas a tu novia que confías en ella, si ve que constantemente le controlas no lo creerá realmente. De hecho es muy común que se creen espirales de desconfianza solo por eso: tienes miedo y desconfías por culpa de una relación pasada, entonces el otro acaba poniéndose a la defensiva, y entonces aumenta la distancia y los secretos se van acumulando. Al final, se termina cumpliendo lo que uno más temía, justamente por el miedo a que sucediera.

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El efecto Pigmalión

A esa premisa de que una persona consiguió lo que se propuso precisamente porque creía en ello se la conoce como el "Efecto Pigmalión". Los psicólogos de California, Rosenthal y Jacobson, realizaron en los años 70 un estudio que demuestra hasta qué punto influimos en los demás según lo que esperemos de ellos y confiemos en sus capacidades. Crearon dos grupos de niños en un colegio, y en ambas clases los niños tenían un cociente intelectual dentro de la media.

Sin embargo, al profesor le dijeron que una clase tenía dificultades y que en la otra eran superdotados. Al final de curso se demostró la gran influencia que ejerce la predisposición del profesor: el grupo de supuestos genios obtuvo mucho mejores notas que el otro.

Ocurre algo parecido con los padres, al etiquetar a sus hijos en un estado (listos, tontos, guapos, feos, gordos o deportistas, etc) influyen en su comportamiento. Si de pequeño te consideraban gracioso, seguro que desarrollaste mucha más capacidad para serlo. Porque te atrevías a potenciar esa faceta tuya por el refuerzo positivo que obtenías al hacerlo. Es mucho más fácil contar chistes constantemente si sabes que se reirán seguro.

“Si hiciéramos todo lo que somos capaces de hacer, literalmente nos maravillaríamos”-Thomas Alva Edison

Por supuesto que lo que opinen los demás no nos determina, porque somos libres de decidir cómo vivir una vez somos adultos, pero sí que nos influye. Es importante saberlo para poder tomar más control sobre nuestra vida más allá de lo que los demás piensen, y también para tener más cuidado la próxima vez que le desanimemos a alguien cuando decida emprender cualquier proyecto.