La inquietante relación entre las experiencias cercanas a la muerte y la parálisis del sueño

Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Copenhague apunta un fallo en la configuración del cerebro de las personas que experimentaron una ECM

Un túnel con una luz blanca que te invita a acercarte, la sensación de que tu alma abandona tu cuerpo y un sentimiento de paz interior, estas son las tres características más comunes de las llamadas Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM). Un fenómeno tan común como desconocido para el que los científicos no parecen encontrar una explicación satisfactoria más allá de las hipótesis de falta de oxígeno en el cerebro o un pico de la actividad eléctrica del cerebro en el momento de la muerte. Todo conjeturas y más interrogantes que respuestas.

¿Un cerebro mal configurado?

Sin embargo, un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, y en el que participaron personas de 35 países, ha concluido que existe una relación directa entre las sensaciones experimentadas por los sujetos durante las ECM y la tendencia de estos mismos sujetos a experimentar parálisis del sueño durante el estado de semi-vigilia, es decir, justo antes de quedarse dormidos y/o justo antes de despertar. Es decir, que sus cerebros parecen fallar en el momento preciso en el que entran en la fase REM del sueño.

Para el profesor de neurología de la Universidad de Kentucky, Kevin Nelson, quien no es estuvo implicado en el estudio, el resultado del mismo podría indicar que las personas que experimentaron las ECM tendrían otra forma de procesar a nivel neuronal el despertar y la consciencia en la fase REM. En concreto, esto es lo que, en teoría, habría ocurrido en 289 de los 1.034 voluntarios que habrían afirmado haber experimentado las sensaciones asociadas a las ECM durante los tests especializados. 

De estos el 87% percibieron un transcurrir anormal del tiempo, un 65% una velocidad de pensamiento superior y un 53% la sensación de separación de su cuerpo. El problema es que, de todos ellos, un 47% no tuvieron precisamente experiencias agradables. Al igual que suele ocurrir durante la parálisis del sueño, algunos voluntarios dijeron sentir una presencia oscura a su lado o, incluso, un demonio que les oprimía el pecho fuertemente y les impedía moverse. ¿Queda por tanto demostrado que las ECM y las parálisis del sueño son dos fenómenos de un mismo tipo de cerebro?

Un fenómeno mucho más complejo

La respuesta es no. El fenómeno íntegro de las ECM va mucho más allá de las arquetípicas visiones de un túnel de luz y, en ocasiones, incluyen visiones muy concretas sobre lo que ocurre alrededor de las personas durante la experiencia llegando, incluso, a casos en los que el paciente moribundo llegaba a describir la azotea del hospital en la que estaba ingresado o las conversaciones y descripciones precisas de los médicos presentes. 

“Ninguna teoría es capaz de explicar en su totalidad una ECM (…) no es descabellado pensar que hay algo más allá de la muerte”, llegó a declarar el el psiquiatra forense y codirector en la International Association of Near-Death Studies (IANDS), José Miguel Gaona Cartolano en una entrevista con El Confidencial. Por tanto, todavía queda mucho camino para ser capaces de afirmar que el mayor misterio del ser humano, el qué hay más allá, es solamente una mala configuración de nuestro cerebro. Por desgracia, solo lo sabremos el día en que dejemos este mundo.