¿Cómo Evitar Un Ataque De Pánico A Lo Sabina?

Esta semana nos hemos levantado con la noticia de que en una actuación Sabina tuvo una especie de ataque de pánico, un “Pastora Soler”, por usar el eufemismo que él utilizó. Uno se puede preguntar cómo a una persona con tantas tablas como él y que ha actuado tantas y tantas veces en grandes auditorios ha podido pasarle esto.

El propio Sabina detalla lo que le ha sucedido: “por exceso de ganas de estar bien delante de mi gente de Madrid me acaba de pasar…”.   Y esta es la gran receta para que a uno le suceda algo parecido.

Todos para ponernos en acción necesitamos un cierto nivel de tensión, y hay muchas formas de conseguirlo. El problema es que este nivel de ansiedad desborde nuestro umbral haciendo que nos bloqueemos y sea peor el remedio que la enfermedad. Entonces, ¿qué hacer para  tener un “Sabina”?

El proceso es sencillo. Utiliza el poder de tu mente para crearte unas expectativas altas; de hecho, si pueden ser inalcanzables, mejor. Con esto ya tendrás gran parte de tu ataque de pánico asegurado. No olvides aderezar la situación con una dosis generosa de presión: proponte hacerlo todo muy bien y no toleres error alguno, por pequeño que sea. Para añadirle emoción, repite para ti mismo una y otra vez que todo se puede mejorar, y de esta manera nada de lo que hagas te parecerá suficientemente bueno, dejándote en un estado lamentable.

Obviamente, evitarlo es igual de fácil. Solo tienes que cambiar las expectativas altas por retos alcanzables, considerar que el error siempre es posible y que por más que uno se prepare, que por más “bueno” que uno sea, el éxito siempre estará fuera de tu área de control, por lo que cualquier resultado desfavorable formará, inevitablemente, parte de la ecuación… si consideras todo esto, entonces te estarás alejando de este problema.

No decimos que tengas que aspires a menos, sino que aprendas a relativizar las cosas. Cuando le das mucha importancia a algo (más de la que tiene), es cuando la situación se escapa de tus manos. Confía en ti y acéptate con tus fallos y virtudes.

Un Sabina que en medio de una canción desafinara y que parara la música para hacer un comentario cáustico sobre sí mismo y sus ganas de hacerlo insuperable, además de dar un excelente consejo de “autoayuda”, hubiera sido el mejor Sabina. Un Sabina en puro estado que hubiera colmado expectativas.

Escrito por: Eduardo Resbier. Psicólogo. Director postgrado de Comunicación persuasiva de la Universidad de Barcelona