Un estudio cuenta por qué nos callamos cuando nos oprimen

¿Por qué las personas no se sublevan frente a una dictadura? ¿Por qué es más sencillo conformarse con la situación que rebelarse? Hay un análisis que explica los motivos

Echando la mirada hacia atrás (y a veces no tan atrás) podemos reconocer que ha habido regímenes terribles que han gobernado a las diferentes poblaciones de cualquier rincón del planeta. En privado, muchísimas veces, alzamos la voz criticando las distintas formas que tienen y han tenido los líderes para guiarnos. Cualquiera se imaginará a Hitler ahora mismo y a la oleada de nazis que llevaron a cabo una masacre terrible. A pesar de que en todos los escenarios resurgían personas dispuestas a rebelarse, en estos contextos era bastante difícil no seguir en silencio sus órdenes. Guiados por el miedo, mejor estar calladxs que muertxs, pensarían algunxs. Pero ¿por qué nos conformamos con lo establecido en lugar de defender lo que pensamos? No basta con quedarse con la respuesta del miedo, hay algo más que lo explica.

Desde lejos, es sencillo criticar a quienes no se rebelan, los tachamos de cobardes y nos imaginamos que nosotrxs podríamos ser potenciales héroes y heroínas de los más desfavorecidos, pero ¿es posible realmente? En un análisis realizado por el politólogo noruego Johan Olsen y el experto en teoría de la organización James March se argumenta que las personas nos regimos por dos lógicas que se complementan y que se diferencian entre sí. 

Lógica de las consecuencias

Esta lógica explica que tomamos decisiones como si fuéramos economistas: vemos cuáles son los costes y cuáles son los beneficios de las opciones que hay disponibles y que están relacionadas con el objetivo que queremos alcanzar. 

Lógica de lo apropiado

Por su parte, la lógica de lo apropiado, representa que, según cuáles sean los resultados (buenos o malos), muchas veces no los tenemos en cuenta, ocupan una importancia secundaria y terminamos decidiendo a través de una pregunta que es: ¿qué haría alguien como yo en una situación como esta? La respuesta casi siempre es “mejor seguir las normas y asegurarnos que todxs cumplen con ellas”. 

Ambas lógicas siguen un proceso mental del que no somos conscientes y, seguramente, existen muchas otras variables que entran en juego. El análisis tiene en cuenta que, de forma general, los seres humanos somos personas de confianza, amables, que no hacemos trampas, que respetamos lo establecido… Por tanto, cuando alguien miente o engaña lo desaprobamos, lo excluimos, lo criticamos. El mismo análisis demuestra que las personas estarían dispuestas a pagar un precio para castigar a otras personas si no hacen bien. Eso sí, de forma anónima. Esto demuestra que sí que seríamos capaces de rebelarnos pero con la cara oculta.

El análisis hace, además, una diferencia entre personas: si eres de los que no se suman al riesgo y confías en otra gente con facilidad, serás menos propenso de reaccionar activamente ante una injusticia. Por otro lado quienes son más desconfiadxs y sí se suman al riesgo sin pensarlo mucho, son menos conformistas y más capaces de enfrentarse a lo que sea ante algo que consideran injusto. En esto también se debe incluir qué comportamiento tiene el entorno más cercano, ya que para muchas personas (sobre todo las más jóvenes) lo que la gente cerca realice es lo establecido y lo correcto.