Diario De Alguien Que Le Da Vueltas Infinitas A Todo

¿Sabes cuando estás a punto de quedarte dormido, pero tu cabeza no te deja porque sigue con un rum-rum que no cesa?

Una hora más tarde sigues despierto. Tal vez es una preocupación menor sobre tus calcetines desparejados, o tal vez estás solo repitiendo los eventos del día, atrapados en una sola línea que termina siempre donde empieza, como un círculo infinito.

En cualquier caso, si has estado ahí, no desesperes, nos pasa a todos.

Érase una vez mi pensamiento excesivo y yo

Le pregunto a una amiga:

- ¿Te apetece que vayamos a cenar a un indio?

-... -Si antes de responderme vacila por un segundo en su respuesta, mi cerebro se pone ya a toda máquina:

"Vamos, que igual no le gusta el indio. Que por mí también va bien ir a un chino o a un japonés. O una pizza, o si quiere cenamos en mi casa, que lo mismo no quiere gastar. Quiero decir, que no digo que no tenga dinero, que sí, o que igual no, pero que lo mismo prefiere gastárselo en otra cosa. De hecho, igual prefería ir al cine, o yo que sé, a lo mejor tenía otros planes y se los estoy chafando. No querría que viniera a cenar, al cine o a comer pipas al parque conmigo por compromiso. Que tampoco pasa nada si no le caigo bien, no le puedo caer bien a todo el mundo. Pero a mí ella me caía bien. ¿Qué habré hecho para caerle mal? A lo mejor es porque hablo mucho, seguro que es por eso. El comentario que hice el otro día sobre sus fotos de vacaciones igual le sentó mal. Era una broma, pero igual no lo entendió...".

- ... Claro, ¿a qué hora? -interrumpe ella mis excesivas cavilaciones.

Lo que esconde el pensamiento excesivo

No hace falta ser un genio. Este darle vueltas a todo, que no deja dormir o que anticipa sucesos que jamás llegan a suceder, y nos asusta o estresa innecesariamente, es solo producto de una fatal inseguridad. Un miedo absurdo a perder. Personas y batallas.

Es  importante aprender eso. Reconocer nuestras propias debilidades para poder identificarlas cuando asoman. Saber que todo es una ilusión, un espejismo del desierto en el que nadie más está pensando. Nadie tomó un solo detalle de nuestro pasado y lo convirtió en un emblema para odiarnos. Nadie nos juzga por pequeños gestos, nadie está tan pendiente de todos nuestros movimientos ni recuerdan para siempre todo lo que hacemos. Y si lo hacen están dándole vueltas excesivas.

Aunque nuestro cerebro generalmente siga tendiendo a la hipervelocidad, tenemos que darnos cuenta de que no podemos dejar que nuestro pensamiento excesivo se haga cargo de nuestra vida. Y es verdad, a veces, nuestro cerebro simplemente no se calla. Pero debemos ignorarlo cuando se pone pesado. Una peli, dibujar un rato, leer, música... Si va a hacer ruido mejor que sea porque está cantando.

Obliguémosle a ocuparse de algo más útil o entretenido, para que deje de dar la lata.

En cualquier caso, ya le he dado demasiadas vueltas a este tema.

Créditos de la imagen: wiissa  | Crédito de la música: After The Last by The Red Thread| Locución: Israel Navarrete y Clara Vera

La música empleada en este podcast está registrada bajo una licencia Creative Commons