Cómo detectar que alguien que quieres está pensando en suicidarse

A diferencia de lo que suele pensarse, la mejor manera de enfrentarse a una persona con posible ideación suicida es preguntándole directamente sobre ello

A veces es una sensación de absoluto vacío que brota desde dentro. Otras un sentimiento de desesperación ante determinadas circunstancias externas, normalmente sentimentales o económicas, que resulta incontrolable. En ambos casos la oscuridad parece total. La existencia insoportable. Inasumible. Como si todo lo maravilloso que tiene este mundo hubiese perdido cualquier sabor. Como si no fuese suficiente. La triste y equivocada idea de que la única salida posible al sufrimiento pasa por la muerte comienza a colonizar la mente. "Estaré mejor sin el mundo y el mundo estará mejor sin mí". Un autoengaño trágico.

El número de suicidios en nuestro país ha aumentado un 9,95% durante la última década. En 2016, último año registrado por el Instituto Nacional de Estadística, hasta 3.569 personas se quitaron la vida, el triple de fallecidos que por accidentes de tráfico. Esto ha llevado al gobierno español a desarrollar un programa de prevención cuyo principal objetivo es la detección precoz de la ideación suicida mediante la formación de los profesionales sanitarios en señales indicadoras. Para saber cuáles son hablamos con Javier Jiménez, presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicida (AIPIS). Porque todos deberíamos conocerlas.

Sintomatología depresiva

La Organización Mundial de la Salud(OMS), dice Javier, estima que más del 80% de las personas que se suicidan tienen algún trastorno mental. Pero él discrepa. Afirma que las causas de los suicidios en nuestro país son desconocidas aunque sí asegura que muchos de los síntomas de quienes tienen ideación suicida coinciden con los síntomas de la depresión y pueden servirnos de señal de alerta: "Un estado anímico muy decaído, una autoestima muy baja, problemas de sueño, problemas de apetito o problemas de libido. Esa sintomatología tiene que hacernos sospechar. No necesitas ser psicólogo para entender que alguien está realmente mal emocionalmente".

Pero el problema es obvio: muchísimas personas viven situaciones así por rupturas, traumas o experiencias de bullying, pero solo unas cuantas acaban ideando el suicidio. Esto hace que cuando estemos cerca de alguien que está bastante mal jamás pensemos que acabará quitándose la vida. La solución, dice Javier, está clara. "Hay que preguntar directamente a la persona: '¿Estás plantéandote el suicidio? ¿Lo has intentado ya?'. Porque es un mito que preguntarlo incita aún más al suicidio como muchos creen. De hecho, hay bastante probabilidad de que te diga la verdad. No juzgues. Escucha sus razones para entender de dónde procede ese sufrimiento tan intenso que le hace desear acabar con su vida".

Cambios de comportamiento

No obstante, en muchas ocasiones las personas con ideas suicidas son personas introvertidas que no abrirán su corazón a los demás para explicar qué les está ocurriendo. Porque temen hacerlo o porque no desean ser rescatados. Así lo explica este psicólogo clínico: "Tienden a la ocultación porque creen que tú no puedes solucionar el problema que les atormenta. Que es irresoluble. Solo nos enteramos cuando ya lo han intentado o consumado. Por eso es muy importante, en estas personas con dificultades para expresar sus sentimientos en especial, estar atentos a los cambios de conducta o de rutinas".

"El aislamiento, el encerrarse en uno mismo. El hecho de que antes llevara una vida activa y de pronto no quiera hacer nada. El meterse en problemas cuando antes nunca lo hacía. El abuso del alcohol y de otras sustancias. La conducción temeraria o las relaciones sexuales temerarias. Son algunas de las actitudes o comportamientos que debemos advertir. Luego ya intentaremos buscar recursos externos —aunque por desgracia la salud mental está muy psiquiatrizada y basada en psicofármacos cuando lo verdaderamente vital es la psicoterapia— para que pueda exteriorizar su sufrimiento", señala el presidente de AIPIS.

Felicidad repentina

Suena a tópico pero es una realidad: en los momentos previos al intento de suicidio, y tras una larga época con síntomatología depresiva, las personas lucen un bienestar inesperado. Un cambio repentino de estado de ánimo. Como si hubiesen dejado atrás todo el sufrimiento emocional que les martirizaba y hubiesen recuperado la alegría. Javier explica por qué: "Cuando una persona, durante muchos años, tiene un sufrimiento psicológico tan intolerable que desea acabar con su vida, en el momento en que decide hacerlo de verdad, en que ha encontrado la forma, experimenta un alivio enorme".

Esto hace que las personas que están a su alrededor recobren la esperanza e incluso bajen la guardia. Por eso es vital, nunca mejor dicho, tener presente la existencia de este fenómeno. "Despista muchísimo a la familia, pareja o amigos porque de pronto ven a su ser querido muchísimo más activo, más contento. Su semblante ha cambiado por completo. Ya no es de sufrimiento o decaimiento, sino de relajación. Pero hay que tener en cuenta que solo ha dejado de sufrir porque ya ha encontrado la manera de dejar de sufrir definitivamente", explica Javier.

Llamada de atención

El presidente de AIPIS tiene claro que deberíamos dejar de utilizar el manido concepto de ‘llamada de atención’. En primer lugar, y en sus propias palabras, "porque cuando una persona no encuentra mejor manera de conseguir algo que amenazar con suicidarse está demostrando que está emocionalmente muy mal". En segundo lugar, porque los intentos de suicidio calculados pueden irse también de las manos. "Mucha gente ha perdido la vida porque pensaba que determinado método no sería mortal o que serían rescatados a tiempo pero la persona que esperaban se retrasó", asegura.

Y en tercer lugar, pero no menos importante, porque esa conducta manipulativa podría dejar de serlo la siguiente vez que lo intente. "Por un lado, porque si realiza un "falso" intento y la persona cuya atención quiere atraer no le cree, la próxima vez tendrá que ir un pasito más allá para darle más credibilidad. Y por otro lado, porque si esa conducta tampoco le sirve para lograr lo que quiere puede alcanzar tal grado de desperación que le empuje hacia un intento real". De ahí la importancia de preocuparse siempre por los comentarios de desesperación o de amenazas. Después de todo, hay muchísimo en juego y estar atentos puede salvar una vida.