Un día descubrirás que hay más felicidad en dar que en recibir

En esta generación hemos crecido cantando el Hakuna Matata y las redes sociales están inundadas de la filosofía de “vive y se feliz” pero, eso de aplicarnos el cuento, es otro tema. Solemos buscar fórmulas absolutas de encontrar la felicidad que duran cinco minutos, y desde luego, pocas veces tenemos en cuenta una forma de autorrealización muy poderosa: hacer cosas por los demás. De eso va el concepto de 'felidaridad', una palabra que une 'felicidad' y 'solidaridad'.

Un estudio de Inteligencia ética para Idealistas.org utilizó este término para hablar de lo estrechamente vinculados que está lo que hacemos por los demás y nuestro propio bienestar. La solidaridad es una filosofía de vida basada en el win-win cuando dar (ya sea tiempo, atención o bienes) pasa a ser un privilegio no solo para el que recibe, sino para la persona que tiene el gesto. Por eso no es extraño que varios estudios relacionen estos conceptos. Según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid, dar y recibir nos hace sentir más saludables, y la salud se relaciona indirectamente con la felicidad. Por ejemplo, cuando alguien se siente acompañado, suele tener una vida más saludable que las personas que no sienten o no tienen apoyo emocional.

Martin Seligman, precursor de la psicología positiva moderna, identifica tres modelos de felicidad según el estilo de vida que tengas:

1. La vida placentera

Comer, beber, reír o disfrutar de la naturaleza. El placer es uno de los caminos que te llevan hacia la felicidad. Cuando respiras aire puro o te zampas un helado, te acercas a este modelo de felicidad. Algunos se contentan con disfrutar de estos momentos, estos "chutes" de felicidad.  El gran inconveniente de la vida placentera es lo rápido que nos acostumbramos a lo bueno.

2. La vida involucrada

Surge cuando identificas algo que realmente te gusta y se te da bien, y cuando haces cosas que te involucran, te comprometen y hasta te absorben. Este tipo de felicidad surge de disfrutar del camino, de tus ocupaciones, de crear y de participar. El curro o una afición que te llenan son entonces fuentes de felicidad.

3. La vida con significado

Hay gente que da un paso más allá y le da una dimensión más compleja a nuestra vida. Este modelo aparece cuando orientamos nuestra energía a causas mayores, cuando nos implicamos en proyectos e iniciativas sociales, que nos ayudan a trascender individualmente y a encontrarle el sentido a la vida.

Según Seligman, lo que menos felicidad trae es la vida placentera. Es intensa, pero efímera. En cambio, las personas que consiguen un mayor grado de satisfacción son aquellas que se sienten responsables del legado de las generaciones futurasGretchen Rubin, autora del best-seller The Happiness Project, vincula el voluntariado con la felicidad diciendo que “la felicidad le da a la gente la estabilidad emocional para mirar a su alrededor y ser solidario”. 

Nos sobran motivos para ser solidarios. Aunque pensemos que vivimos en un mundo egoísta, en realidad son millones las personas que se van uniendo a este modelo de vida con significado. Y un ejemplo claro son iniciativas como el movimiento #GivingTuesday, nacido en Estados Unidos en 2012 y aterrizado en España en 2015. Es un movimiento global en más de 71 países, que quiere incentivar y multiplicar las buenas acciones. Su objetivo es dedicar un día entero, el martes 28 de noviembre, a celebrar la acción de dar, ya sean alimentos, dinero, tiempo (voluntariado), objetos de segunda mano, etc. Son pequeños gestos que marcan la diferencia. Es el punto de partida para seguir dando y promoviendo la solidaridad los otros 364 días del año.


Crédito de la imagen: Theo Gosselin