Descubre si eres un narcisista sexual (o estás compartiendo cama con uno)

"Carlos era ese tipo de chicos que con solo mirarte te atravesaba. Atractivo, seductor y con una personalidad arrolladora capaz de crear un huracán de sensaciones sin ni siquiera tocarte. Desde sus palabras hasta su forma de caminar... Cualquier gesto te hacía desearle más que el anterior. Esa era su táctica y su trampa, aunque yo no me di cuenta hasta mucho más tarde", nos confiesa Sandra, expareja de un narcisista sexual. "Me invitaba a cenar, me decía lo tremendamente guapa que estaba y jugaba a perderme para aumentar mi deseo y lo hacía... y tanto, ¡qué lo hacía! Lo que empezó a hacerme sospechar era su preocupación por cómo lo hacía cuando teníamos relaciones sexuales. Creo que llegó a convertirse en una obsesión", continúa Sandra.

Los narcisistas sexuales son personas que instrumentalizan sexualmente a los demás, es decir, los utilizan para satisfacer sus propias necesidades sexuales. Este tipo de personas son sutiles, atractivas y seductoras hasta que se quitan el disfraz para conseguir su objetivo: servirse del otro para obtener placer sexual. Aunque al principio no lo parezca, no sienten interés por sus parejas a pesar de sus halagos, juegos, regalos o cualquier otra estrategia que hayan puesto en marcha para impresionarla. Son grandes actores y magníficos estrategas para conseguir su fin.

Algunas frases que definen muy bien el tipo de pensamiento de los narcisistas sexuales son "Dame placer para quererte" o "Te quiero si me das lo que necesito para sentir placer o me satisfaces". Así, los encuentros sexuales en una pareja solo se dan cuando el narcisista sexual lo desea y además, con la frecuencia, duración y postura que más placer le produzca. La opinión del otro no cuenta, ni siquiera la baraja en su mente porque el placer es únicamente por y para él. "El ritmo sexual lo marcaba él y cuando acababa ni siquiera se preocupaba por si yo había terminado. Si quería llegar al orgasmo la mayoría de las veces tenía que proporcionármelo yo misma...", nos cuenta Sandra avergonzada. "Era un auténtico egoísta".

Además, este tipo de personas no solo se obsesionan con su placer sino que les encanta resaltar lo bien que lo hacen, mientras que pocas veces dirán a sus parejas lo bien que lo hacen ellas. Y si en algún momento les reprochan no haber llegado al orgasmo, estos se defenderán trasladando la culpa a la pareja con justificaciones como: "Eres demasiado exigente", "ya llegarás en otra ocasión" o "mis exparejas me consideraban el mejor, es problema tuyo". Como vemos, cuando el ego les duele, los narcisistas sexuales son capaces de atacar al otro cruelmente.

Modus operandi de un narcisista sexual

A pesar de que cada narcisista sexual tenga sus peculiaridades existen ciertas señales que pueden indicarnos que estamos inmersos en una relación con uno de ellos, sobre todo, su forma de operar para capturar al esclavo/a que satisfará sus deseos sexuales. Veamos detalladamente cómo se comporta un narcisista sexual desde el momento del cortejo hasta que la relación se ha afianzado.

En la etapas iniciales, el narcisista sexual se muestra seductor, romántico, atractivo y encantador para intentar ganar a su "presa". Hará regalos, invitará a cenas y tendrá detalles para obtener lo que quiere más adelante. Todo está premeditado. Cuando consigue traspasar la barrera y tener las primeras relaciones sexuales se convierte en un gran actor durante el acto sexual para impresionar y ganarse más a su pareja, obsesionándose poco a poco por el rendimiento y la obtención de ser el mejor en la cama (lo cree pero con cada nuevo encuentro necesita y quiere sentirse así). Para el narcisista sexual el sexo no es una conexión de amor entre dos personas, sino el medio que verifica las expectativas idealizadas de ser el mejor o la mejor en la cama. El amor tiene esa parte de dar al otro e interesarse que él jamás tendrá porque su foco de atención se centra en sí mismo.

Después del período inicial en el que el narcisista sexual trata de impresionar y ganarse a su presa, comenzará a exigir que esta atienda principalmente a sus propias necesidades egoístas. Lo que espera es que el otro comparta sus prácticas sexuales y que, si no lo hace, las haga igualmente para satisfacer sus necesidades y que esté disponible para tener relaciones cuando él lo desee. Así, el narcisista sexual no considera a su pareja como un individuo con pensamientos, sentimientos y comportamientos propios sino como una extensión de sus deseos, rechazando o ignorando los deseos que tenga.

En general, el narcisista sexual preferirá posturas en las que su superioridad domine para sentir poder y tapar su inseguridad. En el caso de que la pareja rechace sus deseos puede reaccionar negativamente a través de la ira, comportamientos pasivo-agresivos o la manipulación emocional. Además, su trato fuera de las relaciones sexuales es totalmente nefasto. De hecho, una de las claves para detectar a un narcisista sexual es comprobar cómo actúa cuando no está teniendo relaciones. Normalmente, antes y durante las mismas se mostrará encantador para conseguir lo que quiere pero fuera de ahí, el otro se vuelve casi invisible. Incluso, el narcisismo sexual ha sido relacionado a partir de algunos estudios con situaciones de maltrato, adicción al sexo e infidelidad.

Como vemos, un narcisista sexual no es una buena compañía. Su egoísmo sexual e inmadurez no le permiten construir relaciones sanas y equilibradas y hacen sentir como objetos a las personas con las que se relacionan para conseguir su fin. Ante el narcisismo sexual, amor propio y autoestima.