Descubre cómo los ladrones de energía te amargan la vida o si eres tú uno de ellos

La negatividad de las personas, de los medios de comunicación o nuestros propios pensamientos puede dejarnos agotados si no sabemos cómo gestionarla

Llevas cinco minutos hablando con un conocido pero te ha parecido una vida. Su mal rollo te ha ido calando con cada una de sus frases fatalistas y lo que parecía un buen día comienza a convertirse en una cuesta arriba para la que no tienes combustible. Quizás él/ella no lo sabe, pero es un auténtico ladrón de energía, es decir, una persona que vuelca su interior en tu cabeza y te deja una sensación de vacío. Y no es un concepto abstracto, es algo muy real. Según una reciente investigación publicada en el National Center for Biotechnology Information de Estados Unidos, la relaciones personales contienen “energía relacional” que modifica nuestra actitud, motivación, vitalidad e incluso salud física. Por eso, las personas con las quienes tienes una energía relacional negativa parecen estar chupándote la vida cada día.

No solo las personas roban energía

El problema es que para escapar de los ladrones de energía no basta con evitar relacionarse con estas personas. “Hay otros muchos ladrones de energía en nuestro día a día. Los medios de comunicación con las noticias que leemos y que nos afectan a nivel emocional, las series que vemos, la música que escuchamos, etc. Absolutamente todo lo que hay a nuestro alrededor es capaz de influir en nuestra energía y estado de ánimo. Siempre que esa influencia sea negativa podremos hablar de un ladrón de energía”, explica la coach y creadora del canal de Youtube Todo Empieza en Ti, Núria Andreu. En su opinión, gracias a la divulgación muchas personas han entendido los efectos negativos que pueden provocar determinadas personas en nuestros estados de ánimo, sin embargo, los ladrones de energía nos rodean por completo.

“Un ejemplo muy claro es la típica noticia del telediario o de internet que te deja mal cuerpo. Ese estómago revuelto y ese bajón que sentimos es más real de lo que puede parecer. Por eso se debe ser muy selectivo a la hora de informarnos y, sobre todo, no caer en el vicio de la sobreinformación porque puede afectarnos e inducirnos estados de negatividad. A veces parece que cada vez que se pone la TV te quedas sin fuerza. Otro ejemplo son las conversaciones sobre política, por ejemplo. Normalmente son conversaciones que no llevan a nada, no solucionan nada, nos ponemos a mil por hora, nos indignamos y al terminar la conversación nos vamos a casa con menos energía que antes, es decir, con un peor estado de ánimo”, señala la coach que advierte del efecto potenciador de las redes sociales para inducirnos estos estados.

Todo dependerá de tu interpretación

Pero, antes de que culpes a Twitter o Instagram de todos tus males, Andreu explica que su efecto en ti dependerá en gran medida del uso que hagas de ellas. “Las redes sociales son un canal de doble vía. Dependerá de cómo estemos usando las redes, puede ser un gran ladrón de energía o no. Es evidente que a muchas personas les aporta cosas a nivel social o laboral, pero es importante aprender a bloquear todas aquellas personas o páginas, cuentas, anuncios etc. que nos afectan negativamente”, advierte mientras recuerda que, al final, lo realmente importante en torno a las redes sociales es la interpretación que tú hagas de esa información que te facilitan: “No debemos caer en la trampa de la comparación y pensar que nuestra vida es es peor que la de otras personas por las cuatro fotos de alguien en Instagram”. 

Quizás, uno de los ladrones de energía que menos tenemos en cuenta pero que más nos afecta a todos es uno con el que convives silenciosamente: el desorden. Este gran olvidado es, según la coach, un gran generador de incomodidad mental. “Aparte de que nuestro inconsciente necesita el orden, el caos implica que tendremos que gastar más de nuestra energía a la hora de buscar algo o, incluso, nos genera ese ‘runrún’ mental de que en algún momento tendrás que arreglarlo. Ese sentimiento genera ansiedad y estrés”, asegura Andreu. Pero, si bien estos inputs negativos que provienen del exterior pasan inadvertidos en nuestra rutina diaria, los verdaderos ladrones de energía están dentro de nuestra cabeza.

Tu diálogo interior te está vaciando

“Sin lugar a dudas, el mayor ladrón de energía que poseemos es nuestro propio diálogo interno. Nuestras preocupaciones, las elucubraciones que elaboramos en torno a nuestros problemas, etc. Evitar este ruido mental, que es en el fondo 100% interno, es el desafío más difícil. Lograr parar la mente requiere un entrenamiento personalizado”, sentencia la experta. El problema es que, para llegar a este punto en el que podamos enfrentarnos cara a cara con los pensamientos que nos desgastan, primero habrá que tomar conciencia de ellos: “Es importante pararte a pensar cómo te están afectando tus pensamientos y qué estás generando alrededor tuyo. Pero ninguno lo hacemos, estamos siempre esperando que el mundo exterior nos complazca”. 

Ahí esta la clave. No basta con ser conscientes de cuáles son las influencias negativas que nos dan bajón, sino que debemos contemplar nuestra manera de reaccionar ante ellas y responsabilizarnos de cómo afectará a nuestras vidas y a la de las personas de nuestro alrededor. Porque, como recuerda Andreu, una de las principales consecuencias de permitir que los ladrones de energía se alimenten de ti es que tú mismo/a te acabas convirtiendo en uno de ellos sin darte cuenta. “Es importante entender que todos podemos ser ladrones de energía en algún momento. Si tu estado de ánimo es bajo, tus pensamientos son negativos, tus conversaciones con los demás son negativas, etc. deberías encontrar la manera de darte cuenta y salir de ese bucle antes de comenzar a afectar a los demás”, recuerda Núria Andreu. 

No robes ni te dejes robar la energía

Por tanto, todos/as somos responsables de no alimentar a los ladrones de energía ni de alimentarnos de los ánimos de los demás, es decir, de mantener la energía positiva en movimiento y de ponerle el freno a nuestra mente. Para explicar este concepto, la coach echa mano de la filosofía oriental: “Hay una frase del Dalai Lama muy significativa y que dice: ‘si alguien quiere echar su basura procura que no sea en tu mente’. Pues esta sería una síntesis perfecta de lo que supone engancharnos a los pensamientos negativos de los demás”. Sin embargo, aunque en la teoría suene muy fácil, hacer esto puede resultar tremendamente complicado en ambientes como el familiar o el de las relaciones amorosas en gran parte porque se confunde ser emocionalmente responsables con ser egoístas o no querer preocuparse de los demás. 

“Imagínate que tu pareja o alguien de tu familia tiene una mala racha y llega cada día a casa quejándose y criticando su trabajo, etc. Lo importante en estos casos es no entrar tú también en esta espiral de negatividad, mantenerte fuera y no dejar que te afecte a ti también. Eso no quiere decir que seas egoísta o que no te importe tu pareja. Estás ahí dando apoyo y escuchando pero sin dejarte absorber por esos pensamientos”, concluye la coach que recomienda técnicas como el mindfulness o la meditación para aprender los mecanismos que te permitirán separar tus estados de ánimo de tus pensamientos, es decir, tu energía de los ladrones que asaltan tu mente. Solo tú puedes controlar como gastar tu energía: aprende a valorarla y ya habrás dado el primer paso hacia tu bienestar.