Tienes derecho a la duda y a no tenerlo todo siempre claro

En tus relaciones, para los estudios, en el trabajo o en cualquier momento de tu vida cotidiana tienes que tomar decisiones y equivocarte está muy bien

Te quedas quietx mirando a la nada después de haber pasado un día intenso con esa persona que te gusta. Estás tratando de gestionar lo que sientes. Por un lado tienes una tonelada de sentimientos positivos y por otro, todo te parece que ha ido fatal. Os espera un futuro negro y oscuro. Tú quieres que vaya bien, pero no sabes cómo hacerlo. La sensación es la misma que tuviste antes de entrar en la universidad, cuando por fin pudiste elegir entre dos trabajos o cuando tienes dinero para hacer solo un viaje. Estás dudando. Sí, la duda es una fuerza imparable que parece que viene con toda la fuerza para hundirte o desestabilizarte. No pasa nada. 

Si te pones a leer biografías o el recorrido que han hecho algunas de las personas más exitosas que conoces, verás que en momentos decisivos todos han dudado. Pero cuidado, porque para poder lidiar con la duda de forma constructiva, tenemos que detectarla y reconocerla. De lo contrario, se van a convertir en una bola enorme que va a retrasar tus decisiones y puede acabar afectándote anímicamente. Cada persona debe encontrar su fórmula, pero estos consejos que pueden ayudarte.

No lo niegues

No tiene sentido negar la duda u ocultarla. Como sucede con cualquier emoción, cuando intentas ignorarla, se acentúa y se vuelve en tu contra. Puedes reconocer, aunque sea de forma privada, que tienes dudas tanto de ti mismx como de tus habilidadesQuizás el consejo más simple y efectivo con respecto a la duda y la salud mental es abrazar la emoción y aprender a aceptar que existe.

No cedas

Cuando aceptas que estás dudando hay dos formas de actuar: ceder ante esta fuerza o superarla para que no te haga recaer. Si cedes y te quedas en la indecisión, no podrás avanzar hacia nada que valga la pena. La duda puede ser muy fuerte cuando se apodera de ti y de tu forma de ver las cosas. No permitas que te estanque.

Calla la voz interna

Cuando te preocupa no estar a la altura o cuando piensas que algo no irá bien y no puedes sacarte esa idea de la cabeza, estás entregándote al bucle de escuchar esa voz interna áspera y preocupante que nace de tus inseguridades. Tienes que recordar que esa crítica interna molesta y puede estar equivocada.

Recuerda el éxito

Si la duda aparece para detenerte tienes que recordar todas esas veces en las que has dudado y al final has salido airoso de tu indecisión. Seguramente, pudiste encontrar herramientas que te funcionaron y que ahora pueden volver a ayudarte a decidir

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Recuerda.

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Detecta los desencadenantes

Ahora que puedes acudir a los momentos del pasado en los que dudaste para ver que la indecisión no mata a nadie, también puedes recordarlos para detectar qué los desencadenó. Es muy importante saber cuál es el origen de tus dudas porque, en la mayoría de los casos, las situaciones se repiten. Tener conciencia sobre la duda te ayuda a comprender o a detectar que, casi siempre, nace de un miedo y no de una realidad.

Visualiza lo positivo

Al concentrarte en tus fortalezas para superar tus debilidades, te estarás enfocando hacia el éxito. 

Todo es crecer

Ahora mismo no ves nada bueno en tu duda, pero debes considerar que te da la oportunidad de crecer. La situación que vives ahora mismo te servirá en el futuro para tomar decisiones de forma más eficiente.

Una vez que te das cuenta de que puedes superar la duda, ya no te preocupa el miedo al fracaso. Reconoces que puedes tropezar, pero aprenderás valiosas lecciones en el proceso, te harás más fuerte y serás capaz de ver los obstáculos del pasado para ignorar los pensamientos injustificados que te frenen.