¿Se puede curar la soledad con un amigo imaginario?

Los budistas tibetanos lo llaman “tulpa”, un compañero imaginario que podría ayudarnos en situaciones de aislamiento como la que vivimos en la pandemia

Puede que de niño tú o alguien que conocieras tuviera un amigo imaginario. Aunque es un concepto muy arraigado a la infancia, para muchas personas este amigo imaginario puede acompañarlos hasta la adolescencia. Curiosamente, a pesar de que quien crea amigos imaginarios es consciente de que los ha creado él, puede llegar a dotarlos de autonomía, a veces incluso quejándose de que es muy pesado o muy mandón. Si lo pensamos un poco, todos conocemos la experiencia de crear personajes imaginarios que no podemos controlar, porque pasa cada noche en nuestros sueños. Durante los últimos años algunas comunidades online, sobre todo en foros como Reddit, han descubierto una forma de crear compañeros imaginarios en la vida adulta: a este proceso se le llama “tulpamancia” y ellos se hacen llamar “tulpamancers”.

El término “tulpa” proviene del budismo tibetano. Se trata de acompañantes imaginarios a los que se dota de una forma completa mediante la meditación. Según el antropólogo y científico cognitivo Samuel Veissière se trata de una especie de “alucinación benigna” y, obviamente, buscada. De hecho para los tulpamancers crear su tulpa y dotarla de autonomía, es decir, que les “responda” por sí misma puede requerir un trabajo de días o meses.

La parte realmente interesante de este fenómeno es que, por primera vez, se está estudiando de forma científica. Normalmente las personas que deciden crear una tulpa lo hacen para paliar la soledad y, aunque a priori nuestra cabeza pueda irse rápidamente a pensar que es sintomático de algún tipo de patología mental un estudio de 2017 concluyo que “no hay probabilidad de que exista una relación causal entre la tulpamancia y el desarrollo de la psicopatología”. “Las tulpas son una experiencia de pluralidad (dentro de la consciencia) que parecen coexistir con una funcionalidad óptima, felicidad y salud mental”, decía el estudio.

Las técnicas para la creación de una tulpa no han sido validadas por la ciencia: existen solo en forma de consejos y recomendaciones de personas que practican este estilo de vida y lo comparten en espacios digitales. Muchas de las personas que aspiran a la creación de su propia tulpa lo hacen para mejorar su autopercepción: la tulpa les dice cosas buenas sobre sí mismos, como que son creativos. Si la ciencia es capaz de demostrar que se trata de una estrategia efectiva para ayudar a la gente a escapar de la soledad, la tulpomancia podría ser de gran ayuda para las personas que han de pasar inevitablemente gran parte de su experiencia aisladas: pacientes médicos ingresados, presidiarios… y, actualmente, personas que han de pasar solos largas cuarentenas a causa de las pandemias que pudieran estar por venir.

De momento esto esto es poco más que especulación pero, en una vida que parece cada vez más condenada al teletrabajo y los confinamientos, ¿podrían ser las tulpas una píldora para la soledad? El futuro (y la ciencia) lo dirán.