No Hay Peor Crisis Postvacacional Que Volver A Un Trabajo Que No Te Hace Feliz

Hace demasiado tiempo que quieres dejar ese trabajo que no te gusta, pero sabes mejor que nadie que las facturas no se pagan solas... Al volver de vacaciones, más que nunca, sientes el peso de esa rutina a la que nunca te lograste acostumbrar. ¡Qué bien se estaba sin ella, en la playa, con tus amigos...! Pero ahí estás otra vez, pegándote ese madrugón tan molesto.

Así que aparecen los primeros síntomas que suelen asociarse al síndrome postvacacional, aunque no le llames así o le quieras poner otra etiqueta. ¿Qué importa el nombre? Dolerá igual el cansancio, la tristeza, los nervios... ¡Qué fácil sería todo si hubieras estudiado otra cosa, o si pudieses vivir de lo que te apasiona! ¿Pero se puede? ¿Cuándo dar el paso? ¿Cómo hacerlo?

Los emprendedores saben mejor que nadie que salir de la zona de confort es necesario para el éxito. Una rutina perfecta haría que te acomodases y nunca hicieses nada distinto, pero tampoco se trata de tirar a la basura todo el esfuerzo hecho y arriesgarse ciegamente. No se trata de que huyas de tu presente, sino de que tengas claro lo que quieres y de que seas capaz de combinarlo con lo que se te da bien y valora el mercado.

"Nadie dijo que sería fácil, sino que valdría la pena"

Nadie dice que lo conseguirás en un día, ni que será un camino fácil, pero lo que está claro es que ya va siendo hora de que empieces a hacer que la mayoría de tu año sea maravilloso, en vez de reducir la felicidad a unos pocos días del mes de agosto. Puedes empezar con alguna pequeña acción cada noche, cuando vuelvas de ese trabajo que no te gusta. Un pequeño grano de arena todos los días te ayudará a construir la montaña de tus sueños. Ve construyendo esa montaña con todas las ganas que puedas, y cuando ya estés despegando, podrás por fin soltar ese trabajo, y lo que será más importante: tus alas te llevarán a donde más quieras.

Porque el verano no es una simple estación, es también una actitud. Haz lo que deseas, déjate guiar por tus instintos y pasiones y verás como las depresiones postvacacionales dejarán de existir,  porque cuando logras dedicarte a lo que realmente te hace feliz, el verano dura el año entero. ¡Verano 365 días! ¿Firmas?

Crédito de la Imagen: William Hereford