El confinamiento es el momento perfecto para que desarrolles tu flexibilidad mental

Desarrollar esta parte de nuestro cerebro es uno de los puntos básicos de cualquier terapia ya que es necesario para tener una mentalidad saludable

Antes y después de hacer cualquier tipo de entrenamiento físico es necesario hacer estiramientos. Trabajar la flexibilidad es importante para el cuerpo ya que nos previene de lesiones o las conocidas agujetas, tenerla denota salud física. Lo mismo sucede con la mente. La flexibilidad psicológica es una marca importante de la salud mental y desarrollarla es uno de los objetivos principales de cualquier terapia. Pero, ¿qué es exactamente la flexibilidad psicológica? Hace referencia a la agilidad mental y a la adaptabilidad de uno, es decir, la capacidad de reconocer y adaptarse a diversas demandas situacionales. Algo, por cierto, muy necesario en la situación de crisis actual que nos mantiene confinadxs.

Este término tiene una larga historia dentro de la psicología. Varios teóricos han dado sus propias versiones. Alfred Adler, contemporáneo de Freud, argumentó que en cada persona las partes conscientes e inconscientes de la mente trabajan en armonía hacia una especie de meta futura. Ese objetivo es superar la propia inferioridad. Las personas que tengan cierto nivel de bienestar mental podrán llevar a cabo esta finalidad superando las dificultades y adaptándose a las circunstancias. Si no fuera capaz de esto, a la  larga podrían aparecer trastornos mentales, los cuales implicarían que el objetivo a llevar a cabo no es realista. Según Adler la meta de cada persona se mantiene constante con el paso del tiempo, lo único que cambian son los motivos por los cuales se va a ello.

Es en este punto (durante el paso del tiempo) donde entra la flexibilidad psicológica, la cual consiste en revisar nuestras experiencias y adaptarnos a los cambios que suceden a nuestro alrededor. Como explican desde Psychology Today, Adler no es el único que construyó una perspectiva en torno a este término. Karen Horney, psicoanalista alemana explicó que lo principal para poder desarrollar y aplicar la flexibilidad psicológica es tener en cuenta 10 necesidades, las cuales sirven para hacer frente a las adversidades a las que hay que adaptarse. Si logras controlar estas necesidades habrás logrado tener esa flexibilidad mental.

1. La necesidad de afecto y aprobación

Necesitamos el apoyo de los demás, el rechazo no nos sirve para adaptarnos a las circunstancias porque lleva implícito que se trata de una lucha en solitario.

2. La necesidad de compañía

Una parte más allá del punto anterior. Esta compañía nos hace más fuertes a la hora de tener que ser flexibles y pacientes.

3. La necesidad de restringir la vida

Hay ciertas libertades que deben dejarse de lado para adaptarse a las circunstancias. Poniendo un ejemplo actual: para adaptarnos (y enfrentarnos) a esta crisis pandémica no podemos salir de casa.

4. La necesidad de poder

Este punto habla de creernos que somos capaces porque tenemos el poder de hacerlo. Implica que, aunque entendamos que podemos ser débiles, debemos dejar a un lado la debilidad para centrarnos en nuestra capacidad.

5. La necesidad de explotar a los demás

Es uno de los puntos con más controversia. Habla de que, en ocasiones, hay que ver a los demás como objetos a ser utilizados para lograr nuestros propios objetivos.

6. La necesidad de prestigio

Hay que tener en cuenta que poder hacer frente a las adversidades y poner en práctica esta flexibilidad psicológica tendrá 'premio'. No solo nosotrxs mismxs sino también los demás reconocerán que somos personas fuertes y que pueden contar con nuestra firmeza.

7. La necesidad de admiración personal

Este punto va de la mano con el anterior, solo que aquí se hace hincapié en nuestro lado más narcisista que pone sobre la mesa las habilidades de cada persona.

8. La necesidad de logros

Conseguir crecer y evolucionar es una necesidad insaciable. Si trabajamos la flexibilidad psicológica con paciencia y constancia venceremos nuestra parte más insegura.

9. La necesidad de autosuficiencia e independencia

Este punto, uno de los últimos, hace referencia a dejar de lado la dependencia y aprender a que, sean cuales sean las circunstancias, podremos hacerles frente. 

10. La necesidad de perfección

Después de vivir cualquier experiencia dura o con obstáculos podremos hacer una lectura con autocrítica que implicará la labor de corregir defectos que hayamos tenido. Esta sería como la guinda del pastel a la hora de trabajar la flexibilidad mental.

Las personas que trabajan con su flexibilidad mental pueden fluctuar entre cada una de estas necesidades sin caer en la ansiedad que puede surgir de la impaciencia. Con lo que estamos viviendo es sencillo comprender estos puntos. Tener que pasar un día tras otro entre las paredes de nuestros hogares con unas posibilidades de salir mínimas y, en ocasiones, lejos de las personas que nos importan, requiere mucha paciencia y mucha flexibilidad mental.

Una de las principales ventajas de poner en práctica esta flexibilidad es que empezaremos a ser más conscientes de las experiencias que vivimos. Esto hará que no tergiversemos la realidad o no confiemos en algo inexistente. Lo que vivimos es tal cual es y hay que estar en el presente para poder llevar a cabo el día a día lejos de la ansiedad y siempre con nuestros propios valores por delante. En otras palabras, la flexibilidad psicológica no es solo la capacidad de una persona para adaptarse a las demandas situacionales sino el poder de cambiar la perspectiva con agilidad para equilibrar los deseos y demandas.