Comprar bueno, bonito y barato podría estar alterando tu cerebro

Hacer shopping es placentero, pero la fast fashion y la venta online pueden acabar volviéndonos adictos a este placer

A todos nos gusta ir a ver tiendas. Empiezas buscando unas sandalias para aguantar la ola de calor y acabas con dos camisetas, un bañador y un libro nuevo. Pero tocaría hacernos la pregunta: ¿necesitamos todo lo que compramos? La respuesta suele ser no. Entonces, ¿por qué lo hacemos?

Un mecanismo similar al sexo

Un estudio de la Universidad de Standford sobre los efectos del shopping en nuestro cerebro determina que, cuando estamos a punto de realizar una compra, sentimos placer porque liberamos dopamina. Sí, el mismo neurotransmisor que se produce durante el sexo. Cuanto más compramos, más dopamina se libera y más nos enganchamos a esa sensación. Sin embargo, el estudio detalla que nuestro cerebro también tiene un proceso interno de control. "Cada vez que vemos un precio nos preguntamos: "¿vale la pena?", explica Colin Camerer, uno de los encargados del estudio. Así pues, contraponemos al placer de la dopamina el dolor de gastar el dinero que tanto nos ha costado conseguir, y así nos aseguramos que no malgastamos todo el dinero.

El problema es que con el creciente fenómeno de la fast fashion (que es, por cierto, una de las industrias más contaminantes del mundo) y los reducidos precios de la ropa de tiendas como Primark o H&M, el sistema de control financiero de nuestro cerebro se diluye. Añade Camerer que "hay un placer especial en saber que hemos conseguido una buena oferta", es decir, consumiendo productos baratos la alegría de comprar es superior al dolor de gastar, y así nos convertimos en adictos al shopping sin darnos cuenta. 

Una adicción a base de ‘clicks’ 

En este sentido, el experto en adicciones Adam Cox explicó al diario MetroUK cómo detectarlo. El primer síntoma de alerta es utilizar el placer de comprar para aliviar el estrés, la ansiedad o la depresión, es decir, “gastar dinero para mejorar nuestro estado emocional”. Alerta la NHS, sistema de salud británico, que a medida que vayamos volviéndonos adictos y gastando dinero, aparecerán sentimientos de culpa después de cada compra, los cuales se intentarán eliminar con la dopamina del shopping, entrando así en un círculo vicioso.  

Cox también alerta de la venta online. Ponerse a comprar o mirar tiendas con el móvil porque nos aburrimos puede ser otro síntoma prematuro de este trastorno adictivo, porque relacionamos el gastar dinero con el placer y la diversión. Tener al alcance de la mano todas las tiendas del mundo tiene muchos beneficios, pero también muchos peligros. Un último consejo de Cox para reflexionar sobre si nos estamos enganchando: la próxima vez que quieras comprar algo pregúntate si no tienes ya algo que sirva para lo mismo.