La carta que te escribiría tu mente para pedirte que la dejes volar

Querido recipiente hecho de 75% agua y 25% miedos,

Soy tu mente. En realidad es difícil saber quién le habla a quién porque no existimos el uno sin el otro, pero me lo he montado para separarme un momento de tus movidas cotidianas y que charlemos. Me tienes todo el día ocupada con trescientas cosas e incluso por la noche me tengo que encargar de hacerte soñar. Me necesitas, y yo a ti, así que después de todo lo que hemos pasado juntas entenderás que te pida algunas cosas.

Sacúdeme

Cuestiónatelo todo. Entra cuando quieras en mi salón de las ideas y conceptos y ponlos patas arriba, a lo feng shui loco. No dejes que cojan polvo. A veces nos quedamos con lo primero que nos cuentan y esa es la idea principal que tenemos de las cosas. No jodas. Ve más allá, infórmate, pregunta, duda. Lo que nos enseñaron de pequeños nos ha ayudado a ser quienes somos, pero no por ello tenemos que darlo por hecho. Prefiero estar desordenada y que pases la vida intentando entender tu mundo (interior y exterior) que convertirme en un saco de verdades absolutas e inamovibles. No dejes de hacerte esa pregunta tan simple como demoledora que de pequeñ@ repetías a todas horas: "¿por qué?".

Cuídame

Ante el bombardeo de información que recibo y proceso cada día, es normal que tienda a volverme un poco cínica, pesimista o prefieras no hacerme trabajar. Porque total, "el mundo está loco". Relax, dame tiempo para digerir lo que realmente me aporta, pero si cada vez que te pongo las cosas un poco difíciles me quieres anular, me acabaré apagando y espachurrando. No me hagas eso. Dame aire fresco, no me machaques, pero no neutralices las ganas de reflexionar. Ya hace milenios que no existo solo para hacerte sobrevivir, sino también para crear, imaginar, darle vueltas a las cosas y (¡no te olvides!) para hacerte sentir placer.

Cuando todo va bien te me relajas, y me encanta, pero no dejes que me apalanque, dame caña. Yo igual que tú, cuanto más tiempo paso sin hacer ejercicio más fofa y perezosa me pongo. No sabes cómo me pone aprender cosas nuevas, aunque en el cole nos hicieran aburrir la palabra "conocimiento". Tú aliméntame bien, te prometo que no será en vano, que vibraremos juntos cuando alguien hable de tal o cual tema y digamos ¡HA! SÉ DE QUÉ VA.

Despiértame

Sácame a pasear de vez en cuando. A sitios nuevos, a gente nueva. Vámonos de lo de siempre, expándeme. Escucha con atención esas opiniones que te molestan, hazme leer ese libro que parecía aburrido, veamos esa peli que no te llama la atención. No me malinterpretes, me gusta tu criterio (no es por echarme flores, pero te lo he construido yo), y tampoco quiero que me des basura porque el tiempo no nos sobra, pero me va genial que de vez en cuando me expongas a cosas inesperadas. No me mates por tirar de cliché, pero es verdad que hay que salir de la zona de confort. A cambio prometo darte calambrazos amorosos cuando nos surjan ideas o pensamientos nunca vistos, o cuando entiendas cosas que nunca habíamos imaginado.

Confía en mí, pero no demasiado

Porque soy tu mejor aliada en muchos casos, pero sé que también te he hecho alguna que otra putada. Como cuando lo quiero todo a la vez y te entra un ataque de indecisión o no te concentras ni para atrás, o cuando me da el berrinche de turno y convierto cualquier tontería en una tragedia griega. Te puedo fallar cuando me saturo, o cuando por querer defenderte me pongo a construir murallas que no te dejan ver bien. Perdóname, no somos un tándem perfecto. Cuando veas que te nublo la vista a veces es mejor que escuches a los que te quieren o me dejes descansar un rato, más adelante volveré a darme cuenta de lo que nos conviene.

Te preguntarás a qué viene todo esto. Sé que te estoy pidiendo de todo y que el equilibrio entre ser demasiado reflexivo y no darle nunca al coco es complicado. Solo quiero que me mantengas en forma y me quieras; que te quieras. Úsame, desordéname y sacúdeme, aunque esa no sea siempre la opción fácil. Estoy programada para sacarte adelante pero, sobre todo, recuerda que necesito lo mismo que tú: descansar, comer, y salir a correr de vez en cuando. Sorpréndeme, y te sorprenderás.