Carta abierta a todos los estudiantes del MIR al borde del abismo

Nunca tres siglas fueron tan temidas. MIR. Tres letras que te colocan más cerca de ser un médico interno residente, pero que en realidad podrían ser las siglas de Malestar, Inestabilidad y Rayadas mentales, que son las principales sensaciones que te han acompañado a lo largo del último año. En este tiempo te has convertido en ese ser maniático, perturbado e irascible que juraste que jamás llegarías a ser. Salir de fiesta es un lujo del que reniegas, tus amigos no recuerdan tu aspecto (algo que casi agradeces, porque llevas demasiado tiempo pareciendo un naufrago) y, si tienes pareja, lo más probable es que hayas tenido varios arrebatos de locura en los que hayas decidido romper sin ningún motivo concreto: simplemente todo te irrita.

Y, sinceramente, es totalmente comprensible: resulta difícil mantener la calma cuando pasas diez horas al día estudiando un temario eterno, sin tener la certeza de que todo el esfuerzo realizado te llevará a obtener plaza en la especialidad que te gustaría hacer. "Si no has vivido el MIR no eres consciente de la paranoia que se crea, pero en los últimos meses casi todo el mundo toma somníferos para dormir a diario. Yo tomaba 'sumial' por las mañanas para quitarme la ansiedad, porque me levantaba tan nerviosa que no podía estudiar. El mes antes del examen te dicen que todas las pastillas que estás tomando no las dejes para que el cuerpo no note cambios. Es una cosa muy gore. Te acabas volviendo un poco pirado", explica Julia Lannes, una residente de medicina familiar que sobrevivió a la ansiedad crónica que genera el trance del MIR hace dos años.

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Algo que se mantiene invariable en cada convocatoria. "He pasado de tomarme un café al día a tomar cuatro. Creo que voy a tener síndrome de abstinencia a partir del domingo", confiesa Alicia García, una de las aspirantes a aprobar el MIR este curso. Si estás leyendo este artículo asintiendo en cada frase, envuelto en un pijama que se ha convertido en tu principal uniforme de batalla y parapetado en la trinchera de tu habitación (refugio y cárcel al mismo tiempo) probablemente seas uno/a de los 14.500 estudiantes que se presentan este sábado a las pruebas del MIR.

Tal y como explica Laura Gasulla, tutora de preparación al MIR en la academia CTO, "cada año aumenta el número de opositores en proporción a las plazas que se ofertan y es complicado lidiar con ello en el día a día". Unos niveles de ansiedad que serán incluso mayores si te presentas a las pruebas de psicología (PIR), farmacia (FIR), enfermería (EIR), química (QIR) o biología (BIR), pues el ratio de puestos disponibles es mucho menor.

Hay vida más allá de los simulacros

Si es así, no te tortures. Aún hay motivos para la esperanza. Desde la academia Estrella Munilla, que lleva una década preparando a aspirantes al PIR, insisten en que lo más importante es que no te obsesiones si en los simulacros no has obtenido los mejores resultados. "Están hechos para consolidar conceptos, no para medir el nivel de conocimiento en cada momento, aunque los estudiantes crean que sí. Es importantísimo quitarse de la mente la idea de que no vas a pasar el examen. Si vas a un partido de fútbol pensando en que vas a perder o a empatar no vayas. Aquí hay que ir pensando en que vas a ganar, independientemente de tus posibilidades", asegura Guillermo Canepa, uno de los responsables de la academia.

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La misma opinión comparte José Hernáez, un madrileño que logró plaza para la especialidad de oftalmología el año pasado. "Más vale un exceso de confianza que lo contrario. Para una prueba así es fundamental pensar que lo vas a hacer bien. Al final llevas seis años de carrera y un año entero de preparación al MIR. Hay que mantener la mente fría ante todo y hacerlo como si fuese un simulacro más", resume.

Barritas energéticas y Fortasec: tus mejores aliados

Sabemos que es muy fácil hablar y muy difícil aplicar estos consejos cuando tus uñas han desaparecido del nerviosismo y te has autodiagnosticado el 80% de los transtornos mentales que aparecen en tus manuales, así que vayamos a las cuestiones prácticas. Las barritas energéticas y la botella de agua te pueden ayudar a sobrellevar las cinco horas más tensas de tu vida. Pero cuidado. "Es importante no beber compulsivamente, porque salir al baño te puede poner aún más nervioso", recuerda Julia Lannes. En cualquier caso, no te agobies, podrás ir al servicio todas las veces que necesites, eso sí, siempre acompañado por alguno de los encargados de vigilar la sala.

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Si tienes tendencia a las migrañas no estaría de más que incluyeras un Ibuprofeno en la mochila. "Hipotecas un año de tu vida a esas cinco horas. Y si tienes un mal día o dolor de cabeza te puede condicionar", recuerdan desde la academia Estrella Munilla. Para los hipocondríacos y los delicados de tripas, la doctora Lannes recomienda además el Fortasec. "La mitad de la población tiene el colón irritable y somatiza todo en el intestino...", desliza para dejar claro que más vale que la expresión "estar cagado de los nervios" siga siendo algo únicamente metafórico. Al final, se trata de ir al examen en calma y sintiendo que tienes todo bajo control, aunque corras el riesgo de ser confundido con un traficante de estupefacientes.

Analiza con perspectiva

Y cuando llegue el momento exacto en el que te sientes en la silla, respira y recuerda que, como sostiene Guillermo Canepa, "realmente no compites con todos los que se presentan, porque bien preparados y con posibilidades de conseguir plaza son bastante menos". Sé objetivo y no te juzgues con dureza: tienes muchos más conocimientos de los que crees poseer en este instante. No en vano, llevas muchísimo trabajo intenso a tus espaldas. Lee bien todas las preguntas y no dejes que los nervios te bloqueen. Si Britney Spears sobrevivió a 2007 tú puedes superar esto. Y, pase lo que pase, piensa que en unas horas serás libre y te emborracharás con esos extraños que te esperan a la salida de la universidad y aseguran ser tus amigos. Ahí fuera existe un mundo maravilloso donde conceptos como 'percentil' o 'preguntas netas' no tienen sentido. Y está esperando a que te lo devores la noche del sábado.

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