Cómo Cambiar Esa Mala Costumbre De Decir Que No Te Pasa Nada

"Nada, no me pasa nada". Hemos cogido la mala costumbre de decir esta frase sin pensar, de utilizarla como recurso para no hablar cuando tenemos un mal día. Pero, si nos pasa algo, ¿por qué negarlo? Además, es muy probable que quien nos haya preguntado ya nos conozca lo suficientemente bien como para darse cuenta de que no estamos como de costumbre, así que ante esa respuesta tiene dos opciones: creer que es cierto o no creerlo. En ambos casos perdemos.

Si nos cree, seguiremos quedándonos con nuestra tristeza y además estaremos solos, porque la otra persona deja de preocuparse cuando en realidad debería estar ahí para ayudarnos en un mal momento. Si decide no creernos, el problema es que perdemos credibilidad, porque el día en que realmente no nos sucede nada tampoco nos creen, y además en general se produce un clima de desconfianza.

Es una pena no dejarnos ayudar, querer y cuidar. De hecho, también demuestras que quieres a alguien dejándole que te quiera. En realidad pedir ayuda o dejarte caer de vez en cuando es también tener autoestima, y es confiar en los demás. Atreverte a estar frágil a su lado y saber que no se aprovechará de tu vulnerabilidad.

El problema es que a veces sabemos que una costumbre nos hace daño pero nos cuesta mucho cambiarla. Racionalmente puedes saber que fumar es perjudicial para la salud, pero dejarlo no es tan fácil. La Programación Neurolingüística (PNL) se utiliza mucho en estos casos, porque ayuda a que salgamos de ciertos patrones que no nos ayudan.

Hay un ejercicio que es aplicable en realidad a cualquier hábito que queramos dejar, como morderse las uñas, fumar o la obsesión con las redes sociales. Lo propone Tony Robbins en el libro "Poder sin límites":

  1. Identifica el hábito que quieres cambiar, por ejemplo, dejar de decir que no te pasa nada.
  2. Visualiza ese hábito con los ojos cerrados. Imagínate diciendo que no te pasa nada, sintiéndote triste. Que tu imagen se vea en blanco y negro, oscura, pequeña y lejana.
  3. Ahora imagina lo que harías si dejas ese hábito: visualízate diciendo que estás triste y contando con alguien que te quiere escuchar. Ahora la imagen proyéctala mentalmente llena de color.
  4. Repítelo unos cuantos días, hasta que consigas conectar las dos experiencias, y te resultará mucho más fácil elegir el hábito nuevo que el antiguo.

La PNL es una técnica que se basa en la idea de que en cierta medida nos afectan nuestros patrones aprendidos desde niños, y la manera de cambiarlos es empezar por reconocerlos y después re-programar nuestra mente, para que nuestros hábitos estén más en sintonía con las personas que realmente queremos ser libremente.

Crédito de la Imagen: Chloe Sheppard