No, callarte lo que te molesta no te hace mejor persona

Puede que seas de los que calla. De los que pone malas caras y se indigna, pero se calla. Por eso de no crear conflicto, de que no se enfaden. Así que te lo quedas dentro y vas tragando hasta que un día estallas de malas maneras. O eres de los que se desahoga con otra persona y se viene arriba criticando por la espalda, pero nunca a la cara.

Tienes que preguntarte qué pretendes con todo eso. Si tu objetivo es hacer daño a los demás y de paso envenenarte también a ti mismo, genial. Lo estás haciendo perfecto. SIGUE ASÍ. En cambio si aspiras a aprender, a evolucionar, a estar bien y a que también lo esté la gente que te rodea, entonces tienes que empezar a cambiar tu forma de actuar.

En primer lugar debes ser consciente de que no eres mejor persona por evitar los conflictos. Lo único que te pasa es que no sabes gestionar tus emociones ni encajar las de los demás. Tendrías que aprender a decir lo que sientes y piensas a su debido momento y con el debido respeto. Porque lo que no dices se queda guardado y genera reproche y rencor de forma inevitable. En algún momento aparecerá el efecto cascada. Y no es lo mismo cuando el vaso lleva una gotita que cuando está lleno y se lo echas encima a alguien, porque dentro no habrá un poco de enfado o de molestia, sino rabia pura y dura.

La crítica es algo muy positivo, decir lo que te molesta de alguien, lo que no te gusta y podría mejorar, siempre y cuando la persona también esté de acuerdo en que necesita hacer algún cambio. Si no lo quiere o puede cambiar, te quedan dos opciones: aceptarlo y seguir adelante con la relación sabiéndolo y cambiando tus expectativas, o tomar la decisión de terminar esa relación. Lo que será mejor hacer cuanto antes, en lugar de esperarse a tocar fondo y a retozar en él.

A la hora de hacer una crítica, nunca debes olvidar el componente de humildad y ser consciente de que lo que estás transmitiendo es una opinión. Porque tú veas las cosas de una manera no significa que eso sea lo correcto o lo mejor para la persona a la que se lo estás diciendo. Debes compartirlas, pero sin pretender evangelizar a nadie ni presionar para que sigan tus consejos.

También hay que medir el porcentaje de crítica respecto a los comentarios positivos. Hay personas que siempre están dispuestas a decirte lo mal que te sienta ese vestido, o lo dolidas que se sienten con tu comportamiento y a las que será difícil sacarles una palabra amable. En ese caso, es muy probable que sean incapaces de ver lo bueno que tienen las personas y se centren más en los defectos.  Por lo tanto no deberías tomártelo como algo personal, peor lo deben estar pasando ellos por dentro.

Así que criticar es bueno, criticar es sano, pero solo si no es lo único a lo que te dedicas y si lo haces a la cara y con el objetivo de provocar algún cambio y no de hacer daño de forma gratuita.