Si te cae mal todo el mundo, puede que tengas uno de estos problemas

Es imposible caer bien a todo el mundo, como también es imposible que te caiga bien todo el mundo. Pero entre estas situaciones y que no aguantes a nadie, hay una pequeña (o más bien gran) diferencia. Si eres de los que no pasarías ni un minuto más con la persona que acabas de conocer, te da pereza que te presenten a alguien nuevo y crees que en una fiesta no va a haber nadie que merezca la pena puedes tener uno o varios problemas.

El primero es que seas asocial, es decir, ser una persona a la que le falta motivación para participar de los convencionalismos sociales e integrarse en la sociedad. “Se debe a rasgos de personalidad”, explica la psicóloga Rosa Luna, quien indica que es difícil de cambiar, ya que “se trata de algo aprendido, y además no lo vives como un malestar. El problema se lo creas a tu entorno, pero tú no lo percibes”.

En este caso, poco puedes hacer para modificar tus comportamientos, y seguramente ni quieras intentarlo, no verás los beneficios. No te gusta la gente, pero para ti no es un problema. Vives mejor solo que mal acompañado, y no te genera ninguna clase de angustia esta situación.

No siempre es así, y por muy asocial que te consideres, lo que te ocurre es que te sientes amenazado por los demás. “Puede ser que, si te cae mal todo el mundo, creas que son personas débiles, tu valoración del resto sea muy baja”, observa Alejandro García, de Hylé Psicología. El resultado va a ser el mismo, te vas a aislar, solo que en este caso, es un mecanismo de defensa y sí te preocupa, y para ello, deberás “dar la vuelta al espejo y mirar qué generas tú en los demás para intentar dar la vuelta a la situación”.

Malas compañías

Sin embargo, el hecho de que todo el mundo te caiga mal puede ser manifestación de otros problemas. “Puede que te estás metiendo en un círculo que no debes”, indica la psicóloga Ana María Hidalgo, que pone un ejemplo muy gráfico. “Imagina que eres negro pero te empeñas en ir con gente del Ku Kus Klan, es normal que la gente te caiga mal”, exagera.

En este caso, la solución es sencilla, en teoría, pero en la práctica, no lo es tanto. Ya que se trataría de una disociación de tu persona. Quieres una compañías, porque son una manifestación de tus deseos, pero no te convienen. Además, es más fácil culpar al resto que a ti mismo de ciertas circunstancias. “Ir de víctima tiene ventajas, culpas a los demás, y no buscas las razones en ti”, continúa Hidalgo.

Y, además de no estar rodeado de personas que te quieran, ya que posiblemente tú tampoco les caigas bien, puede acarrear problemas mayores. Todos necesitamos ser aceptados, por lo que una situación prolongada en la que no encuentres tu lugar puede llevarte a “ansiedad, y en casos extremos, a una depresión”, explica la psicóloga.

Fobia social

En casos extremos, el hecho de que todo el mundo te caiga mal, puede ser una manifestación de un problema mayor: fobia social. Se trata del miedo “intenso, persistente e irracional a estar con gente”, indica la psicóloga Paola Duchen. Y normalmente es una reacción a cómo crees que te ven los demás. “Si consideras que tú le caes mal a todo el mundo, puedes reaccionar rechazando a todo mundo”.

Cuando se dan estas circunstancias, suele haber detrás alguna causa subyacente. Ser una persona muy celosa, que te molesten las relaciones que se establecen entre otros, puede ser una de ellas. O que también la envidia e incluso de cosas negativas. “Puedes ser una persona terriblemente envidiosa, de lo que sea, incluso de algo malo”.

Está claro que en estos casos, el hecho de desarrollar fobia social es un problema de autoestima que hay que tratar. Sin embargo, si no te cae bien la gente, lo más probable es que estés topándote con las personas equivocadas. El mundo es muy grande y seguro que por lo menos puedes encontrar a alguien con quien compartir tu aversión por la sociedad.