La Brutal Lección De La Chica Que Sobrevivió A Una Bacteria Mortal

El río Little Talapoosa, al oeste de Atlanta (EEUU), es un destino habitual para excursionistas y aventureros en busca de emociones fuertes. En mayo de 2012, Aimee Copeland, una joven estadounidense de 24 años, llegaba a la zona para pasar el día haciendo deporte junto a sus amigos. Una jornada de diversión que se vería truncada tras una caída que le causaría una profunda herida en la pierna. Lo que nadie previó es que ese corte iba a ser una puerta abierta a la peor de sus pesadillas: Aimee acababa de infectarse con la Aeromonas Hydrophila, la bacteria carnívora que devora el cuerpo, destruyendo músculos y tejido.

A los pocos días de ser atendida en el hospital, la chica tuvo que volver por los fuertes dolores que, lejos de remitir, iba en aumento, impidiéndole cualquier mejoría. El diagnóstico fue demoledor: o actuaban rápido o las consecuencias serían fatales. Aimee inició así un doloroso periplo: tres semanas en estado de semi-inconsciencia y conectada a un respirador. Si la bacteria avanzaba y se hacía con el 60% del cuerpo de la joven, esta terminaría por morir. Pero el organismo y, sobre todo, el ánimo y la voluntad de Aimee, lograron frenar a la bacteria, que encontró una oposición firme y decidida. 

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La recuperación tuvo un alto coste: Las amputaciones de una pierna, un pie, parte del abdomen y ambas manos. Pero, Aimee, aún tenía que mostrarle al mundo su mejor cara: lejos de rendirse, decidió anteponerse y pelear con todas sus fuerzas para salir adelante, adaptarse a su situación y ser, de nuevo, feliz. Meses después de su ingreso y sus operaciones, recibió el alta y pasó a un centro de rehabilitación, donde aprendió a valerse por sí misma. Hoy, cuatro años después, Aimee está empeñada en trabajar por la investigación sobre la Aeromonas Hydrophila -siendo el ejemplo vivo de que no es una amenaza imbatible-, y planea crear una fundación para atender a personas que se han enfrentado a lesiones potencialmente mortales.

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Además, vive con la esperanza de que una última operación le permita, por primera vez desde su accidente, caminar con una prótesis y no depender de la silla de ruedas. Mientras tanto, se ejercita durante 90 minutos al día en el piso que comparte con una amiga en Atlanta. Y, hace un año, conoció al que es ahora su novio, que la conquistó diciéndole “tu cuerpo es simplemente perfecto”.

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Consciente del poder amplificador y difusor de las redes sociales, Aimee mantiene muy activo su perfil de Facebook, lanzando frases inspiradoras como esta: “No se trata de lo que tienes, sino de lo que puedes hacer con lo que realmente importa”. Y asegura que, a pesar de todo lo que le ha sucedido, ella volvería a ese río, al Litlle Tallapoosa, porque "esa experiencia me ha moldeado para mejor". Sin duda, una auténtica lección de vida.

Fotografías: cnn.com y facebook.com/aimeecopelanddisabilitiesadvocate/