La Bioquímica Habla: Enamorarse Es Una Droga Tan Letal Como La Cocaína

La euforia que se siente cuando se está enamorado ha sido, desde el principio, materia de literatura. Nunca hemos podido explicar qué tiene esa persona que hace que se nos revuelva el estómago, que no le veamos un solo defecto y que nos sintamos fatal cuando no estamos con ella. Nunca... hasta hace poco.

La ciencia lleva un tiempo investigando las reacciones químicas que se producen en nuestro organismo cuando Cupido nos alcanza con su flecha. No es ningún misterio que las hormonas controlan gran parte de nuestros procesos vitales; lo que sí ha sido inesperado es descubrir que la bioquímica del enamoramiento es muy similar a la de la cocaína.

Según los últimos estudios, los efectos que la cocaína provoca en nuestro cuerpo son prácticamente los mismos que uno sufre cuando se enamora. La toma de decisiones y la percepción de las cosas se alteran del mismo modo, y la secuencia emocional es idéntica: euforia seguida de depresión. Parece que, después de todo, el amor sí que es una droga...

La bioquímica respalda la impresión que uno tiene al saberse enamorado: que se ha vuelto completamente ciego. Quien lo ha vivido sabe que es una experiencia inolvidable pero que, como todo, tiene también su parte negativa. Descubrir que esa persona no es como tú creías o sufrir una separación acostumbran a provocar un verdadero shock en el enamorado. Alguien que lo observe desde fuera puede creer que es cosa de locos, ya que tal cantidad de altibajos no tiene nada de razonable.

Pese a todo, la ciencia sigue sin poder dar respuesta a la gran pregunta: ¿por qué ella? Sí, hay una serie de marcadores físicos y personales de probado atractivo, pero todavía se ha de formular la regla que explique por qué estás enamorado de esa persona y no de esta otra o aquella. Como dice el refrán, uno no elige de quién se enamora. Nuestras hormonas, tampoco.

Es posible que no seamos más que un conjunto de productos bioquímicos cuyas reacciones controlan nuestro comportamiento. Es posible que el amor sea adictivo, que provoque síndrome de abstinencia y que desengancharse requiera toda una desintoxicación. Pero estar enamorado será siempre algo mágico porque nunca sabes cuándo se puede desencadenar la química.

Si existe una droga que sí debería probar todo el mundo, esa es enamorarse. Tal vez los efectos sean tan letales como los de la cocaína, pero sus consecuencias te harán madurar.