Aprende a poner límites para que tus relaciones no te acaben ahogando

Tienes que tener claro qué no estás dispuesto a tolerar para que los demás lo sepan y lo respeten

Una de las cosas más fastidiosas que existe es tener la sensación de que no sabes cómo hacer para que alguien deje de hacerte sentir mal. Hay personas que para no hacer sentir mal a otra persona o por pereza a discutir. Pero aprender a decir qué es lo que no estás dispuesta a tolerar es clave para poder ocupar tu espacio sin sentirte aplastada.

Las fronteras, como las de la mayoría de los países, delimitan hasta dónde uno puede llegar, pero no son necesariamente visibles. Por eso es importante que tú tengas claras las tuyas: para poder indicar a los que te rodean qué es lo que te molesta y qué, por el contrario, te puede hacer sentir bien. Esto pasa incluso físicamente. Hay gente a quien le gusta que le toquen i le mimoseen y otra que no soporta el contacto humano. Con la psicología es igual.

Y es especialmente difícil cuando tienes una relación estrecha con alguien (ejemplos: pareja, padres, amigos, hermanos…), explican desde Psychology Today. La intimidad hace que algunos comportamientos que te molestan se enquisten y, con el tiempo, sea muy difícil revertirlos. Pero si no aprendes a hacerlo, pueden convertirse en los famosos comentarios pasivo-agresivos: no quieres decir que algo no te gusta, pero ironizas al respecto y luego te sientes mal tú y la otra persona, pero lo peor es que el resultado es que los problemas no se solucionan.

¿Qué puedes hacer para evitarlo? Apunta estos cuatro pasos.

Identifica

Es difícil solucionar los problemas cuando no sabemos cuáles son. Cuando sientas una sensación que no te gusta, párate a pensar qué es lo que la ha desencadenado para poder identificarla y actuar luego en consecuencia. A veces será una actitud de alguien o a veces, cómo tú reaccionas a esa actitud.

Define y etiqueta

Para proteger lo que te da bienestar, tienes que definirlo y delimitarlo. Ahí tienes tu primera frontera. Si para ti los domingos son sagrados y te gusta descansar, no te comprometas a hacer planes con nadie, pero tampoco permitas que te fuercen a hacerlos (aunque no sea intencionadamente).

Comunica

Una vez que conoces tus límites llega (tal vez) lo más complicado: explicárselos a las personas afectadas por ellos. Siguiendo el ejemplo de antes. A tu madre le gusta comer los domingos porque es tradición, pero tú curras mucho toda la semana y ese día te gusta desconectar y no ver a nadie. Podrías explicarle cómo te sientes y proponerle un plan alternativo. Tal vez, merendar el sábado o comer el viernes. Encontrad un punto intermedio que os vaya bien a todos. Y, de vez en cuando, dale el gusto, pero respeta tus límites.

Busca ayuda

Compartir tus preocupaciones con alguien que te conoce bien puede ayudarte a ver la situación con distancia y así poder actuar de manera más eficaz sin desesperarte.