Este año los Reyes Magos me han escrito a mí, y era justo lo que necesitaba

Crédito de la imagen: Paolo Raeli 

La semana pasada les mandé mi carta a sus majestades de Oriente como cada año, y esta mañana me ha llegado esto al buzón. No me han escrito los tres, sino el que parece tener más mala leche. La transcribo a duras penas porque la caligrafía era como de haberse tomado tres ansiolíticos. Me ha dado un poco de canguelo y estoy por llamar a la policía...

Resultado de imagenQuerido hijueputa malparido gonorrea,

¿Hasta cuando me pedirás cagarros que no te llenan y que se estropean al cabo de un año? Me rebelo, me planto, hago huelga monárquica y no corto una autopista porque, en tu país, en algunas ni pasan coches. Pero vamos, tentado estoy.

A lo que voy: este año YO pido, a MÍ me apetece, te exijo:

Que te quieras más, que te rayes menos. Que te relajes, porque si te relajas y sonríes, el de al lado también lo hará e iremos todos menos estreñidos al metro cada mañana.

Que llames de una vez a ese colega del que siempre te acuerdas y echas de menos, aunque nunca llegas a descolgar el teléfono porque "estás muy ocupado".

Que pilles tu lista kilométrica de libros y peliculones y los consumas todos con premeditación y alevosía.

Que ordenes ese puto armario de una vez (o no) y regales la ropa que no uses.

Que te pongas metas en las que creas con el corazón y no solo con la cabeza, por si en el camino uno de los dos órganos quiere parar a por un gintonic, que el otro tire del carro.

Que endulces tus días con ese poquito de chocolate, en lugar de engullir diez tabletas cuando ya te inunde la amargura de tanto evitarlo.

Date un respiro, vale ya de pasar de extremo a extremo, de dejar de fumar cada dos meses.

Vale ya de quererlo todo, de exigirte ser mejor y a la vez exigirte no tener complejo alguno.

De querer entenderlo todo y a la vez querer vivir con los ojos cerrados.

Vale ya de ir de ecologista y tirar ese papel por la ventana, de ver todas las películas dobladas, que es como echar un polvo sin sentido del tacto.

Vale ya de machacarte en el gimnasio por avergonzarte de tu cuerpo, con lo que te quieren esos kilitos de más.

Que escuches y mires a los demás como a seres humanos y no como figurantes en una obra de teatro.

Pero que tampoco pretendas ser el parche de todos hasta que acaben secándose los mocos en tu manga y no te quede tiempo para ti.

Que salgas de tu cuerpo al menos una vez al día con cualquier tipo de meditación, escuchando una canción o en silencio y empanándote en el horizonte,

Que cada día par hagas algo imprevisto, algo nuevo y algo inútil, no necesariamente a la vez ni por ese orden.

Que seas crítico contigo mismo, lo justo para no joder al personal. Que te cuides por dentro, exfoliándote un poquito esos prejuicios carcas, sexistas o racistas que te vende la sociedad (tú no los ves, pero te envejecen que da gusto, te hacen caducar al instante y para eso no hay cremas).

Que te des cuenta de que, hagas lo que hagas, siempre querrás lo que no tienes y te preguntarás qué habría pasado si en lugar de ir a pie hubieras ido andando.

Que digas y preguntes todo aquello que te pica, porque quizás la otra persona solo lo está esperando.

Que castigues con buen rollo a los más amargados, en lugar de inscribirte en su club.

Y yo, a cambio, prometo no contarle al mundo que, aunque lo escondas con tu seguridad arrebatadora, te da canguelo la soledad y te abruma el futuro aterrador. No lo sé porque sea mago, sino porque tú eres humano. Te prometo que no me cebaré contigo, que te haré ver que tienes suerte, por mucho que te quejes de que no sabes qué hacer con tu vida. 

Después de todo esto, voy a por el móvil o la gorra de tu lista, pero ponte las pilas o te lo confisco hasta junio cuando ya sea obsoleto y tengas que comprarte la última versión 7.8.2.3^3 hecha con cola de cebra en peligro de extinción por niños explotados en un país del que no sabemos nada por estar jugando al Candy Crush. Caranchoa.

Perdón, me he venido arriba... igual el que se tiene que relajar soy yo.

Feliz año,

Rey Melchor